Sunday, January 23, 2005

No sólo Auschwitz


W. G. Sebald

23-01-05:

En su libro Sobre la historia natural de la destrucción (Anagrama, Barcelona, 2003) Sebald se adentra en el tema de una omisión infame: el silencio que la cultura alemana (no sólo alemana) ha guardado (con excepciones importantes, desde luego) sobre la inmensa devastación de que fueron objeto muchas ciudades de su país, por parte de los Aliados durante la segunda guerra mundial.

El próximo 27 de enero se cumplirán 60 años de la liberación de Auschwitz. En un anterior post (valga el oximoron) lo estuve recordando. Las páginas de diversas revistas se ocupan ahora extensamente sobre el tema. Una de ellas, Le magazine littéraire, le dedica un dossier, a propósito de la abundante literatura escrita después de Auschwitz, a pesar de la famosa frase de Adorno. En fin, podemos llenar estantes enteros sobre esa ignominia del siglo XX. Y está bien que así sea. Pero no debemos olvidar otras destrucciones, otros exterminios. Copio un párrafo de Sebald:

"...de fuentes oficiales se desprende que sólo la Royal Air Force arrojó un millón de toneladas de bombas sobre el territorio enemigo, que de las 131 ciudades atacadas, en parte sólo una vez y en parte repetidas veces, algunas quedaron casi totalmente arrasadas, que unos 600.000 civiles fueron víctimas de la guerra aérea en Alemania, que tres millones y medio de viviendas fueron destruidas, que al terminar la guerra había siete millones y medio de personas sin hogar, que a cada habitante de Colonia le correspondieron 31,4 metros cúbicos de escombros, y a cada uno de Dresde 42,8..., pero qué significaba realmente todo ello no lo sabemos. Aquella aniquilación hasta entonces sin precedente en la Historia pasó a los anales de la nueva nación que se reconstruía sólo en forma de vagas generalizaciones..."

Sebald pasó su infancia y su juventud en una comarca ubicada en el borde septentrional de los Alpes, fuera del alcance de las operaciones bélicas. Cuando concluyó la guerra tenía apenas un año. No tiene entonces impresiones directas de la aniquilación y de sus efectos inmediatos. Pero sí pudo escribir lo siguiente:

Hoy sé que entonces, cuando estaba en el balcón de la casa de Seefeld, echado en el llamado moisés y miraba parpadeando el cielo blanquiazul, por toda Europa había nubes de humo en el aire, sobre los campos de batalla de la retaguardia en el Este y el Oeste, sobr las ruinas de las ciudades alemanas y sobre los campos de concentración donde se quemaba a los innumerables de Berlín y Frankfurt, de wuppertal y Viena, de Würzburg y Kissingen, de Hilversum y la Haya, Naumur y Thionville, Lyon y Burdeos, Cracova y Lodz, Szeged y Sarajevo, Salónica y Rodas, Ferrara y Venecia..., apenas un lugar de Europa desde el que no se deportara a alguien a la muerte...".

Sebald da un dato literario interesante sobre la referida desmemoria: a finales de los cuarenta Heinrich Böll escribió una novela titulada El ángel callaba que no pudo publicarse sino casi cincuenta años después. Dice Sebald que ese libro era el único que "daba una idea aproximada de la profundidad del espanto que amenazaba apoderarse entonces de todo el que verdaderamente mirase las ruinas que lo rodeaban".




1 comment:

romrod said...

interesante post, al igual que hace Sebald siempre me he preguntado si en la sociedad alemana hay un sincero análisis de las causas que ocasionaron la destrucción de Alemania, al margen de la propaganda aliada...