
El Bosco. Las tentaciones de San Antonio
Los dos primeros versos del primer poema
del primer libro de José Angel Valente
sellaron, indelebles, su destino poético:
Cruzo un desierto y su secreta
desolación sin nombre.
Desde el lugar del silencio hacia el silencio
discurrió su palabra.
Ella es el puente entre la inefable luz
y la noche,
sediciosa siempre.