Thursday, January 11, 2007

Adiós a Yvonne de Carlo


Fue en la ya legendaria antología de Castellet (Nueve novísimos) donde leí el poema que Vázquez Montalbán le dedicó a Yvonne de Carlo, a quien yo conocía por la tele más que por el cine. Para mí era la Lily de Los Monstruos, aunque la hubiera visto alguna vez en un largometraje (transmitido tambíen por T.V). Era esa Lily que al pie de la escalera le entregaba a Herman el maletín y exigía su beso poniendo elocuentemente la mejilla izquierda. Así que la conocí primero como vampiresa simpática y genuina y no como falsa oriental del star system.

Por el poema de Vázquez Montalbán y por lo que escribió sobre ella Terenci Moix supe en la Barcelona de los setenta que Yvonne de Carlo había sido para ellos uno de sus más eróticos y entrañables mitos.

Hoy leo que acaba de morir (ella, no el mito). En su memoria, por las tardes de gusto que ella me dio en mi adolescencia, leo (y les copio) el poema de Manolo Vázquez:


¿Yvonne de Carlo? ¿Yvonne de Carlo?...
¡Ah! ¡Yvonne de Carlo!

El pan era negro o blanco
el aceite verde-lodazal
caquis los recuerdos
Yvonne de Carlo
era el technicolor
en su contorno lila destacaba
la boca corazón, el busto corazón
las bragas corazón en la danza
de Sherezade
y en su pequeñez
permanecía la promesa árabe
de la mujer portátil complacida
por el ritmo desnutrido
del tricycle-man

para nosotros era la chica
redimible como una maestra
de primera enseñanza
sus ojos grandes
pero sucios los hemos visto luego
abotonando la penumbra de las cafeterías
entonces eran
lo más parecido a los diamantes del tesoro
privado del Hombre Enmascarado
sorprendidos
de que Ana María la enamorada
del Guerrero del Antifaz más pareciera
Hija de María que Yvonne de Carlo
con su escote prefabricado y su fotogenia
de payasa
y cuando Mario Cabré, Mario Lepanto
Mario Tenorio, Mario Trento
Mario Gardner
la requebrara en el Festival de Cannes

(más arde y más se quema
cualquiera que te ama
amor, quien más te sigue
se quema en cuerpo y alma)

ambiguos
nos sentimos nacionalmente representados
mas personalmente burlados
a punto sin embargo de enamorarnos
de muchachas con más carne que hueso
de descoloridas bragas blancas
entrevistas
en furtivas correrías por parques
repletos de domingo
atardecía, alguien nos dijo
que las muchachas mueren seis días
cada mes
luego resucitan
aceptan cartas furtivas
y si te pareces a Peter Lanwford
se dejan besar.

MANUEL VAZQUEZ MONTALBAN

2 comments:

Manuel Allue said...

Defectos de cincuentones (¿ventajas?): yo lo soy. En lo primero que pensé al oir la noticia de su muerte fue en el poema de Manolo Vázquez. Me fui al libro, leí el poema en voz alta y pensé, una vez más, que me estoy volviendo irremediablemente viejo.

Saludos.

Altazor said...

Pero envejecer tiene su gracia... como dijo nuestro admirado Jaime Gil de Biedma.

Saludos

Freddy