Wednesday, November 16, 2005

Luis Ignacio Helguera a la luz de una vela


Georges de La Tour

Con motivo del breve post que dediqué al poeta argentino Luis Franco, mi buen amigo del blog In the Flesh me sugirió la escritura de una serie referida a escritores buenos, pero más o menos invisibles, es decir, una suerte de catálogo personal de los olvidados (o no muy conocidos todavía). Me pareció estupenda la idea, pero no sé si la pueda llevar a cabo. En todo caso, hoy me he topado con una poema de Luis Ignacio Helguera (poeta mexicano autor del estupendo libro Murciélago al mediodía, Vuelta, 1997) que quiero compartir con ustedes. En el poema, como en el cuadro de Georges La Tour está la vela que necesito para hacer visibles a los invisibles.

Copio el poema:

APAGON

Se va la luz y a tientas, por el pasillo, adivinamos velas y candelabros, y volvemos a reunirnos en la sala. Un fulgor antiguo en los rostros, en las palabras, en los recuerdos. El perro se tiende bajo la mesa, como hace mil años. El tiempo en la penumbra va más despacio, como la cera al derretirse. Llamea la flama: roja, elemental. Como en un lienzo de La Tour.

(Murciélago al mediodía)

Saturday, November 12, 2005

Eros y Gene Tierney


Gene Tierney

Escena inolvidable de "El filo de la navaja". Somerset Maugahm le pregunta a Gene Tierney: "¿Te han dicho alguna vez que tu nariz es idéntica a la de Psiquis en el Museo de Nápoles?". Gene Tierney, más bella que nunca, muestra interés en la analogía y Maugham aprovecha la ocasión para acariciar con lento deleite el mito con el mito.

La cabellera


Puvis de Chavannes

La reina María Lionza
es también la diosa ambarina.

Pintada hoy por Puvis de Chavannes,
despliega su cabellera torrencial
sobre la mar serena.

Friday, November 11, 2005

Los escritores invisibles


Luis Franco

"Navegantes somos
¿pero hacia dónde vamos, Cruz del Sur, hacia dónde?"
(Luis Franco, "Insurrección del poema")

Argentino. De Catamarca. Recuerdo que Borges lo mencionó en una entrevista. Después vi su nombre y algunos de sus poemas en una antología. Pero nada más. Hombre de izquierda. Poeta de su paisaje. Invisible (o casi) para muchos. "No cuidó su fama", como Borges dijo de Bianco. Ni ha sido reivindicado aún como Juan Ele, el más aclamado poeta de la Argentina literaria de hoy en día.

P.S: Roberto Arlt (http://domingoenlatarde.blogspot.com) en 1941 escribió: "Un silencio fervoroso ha saludado la aparición de la monstruosa obra de este poeta que, como Whitman, podría decir: No soy un hombre sino una batalla. ¡Tres años de silencio en torno de un bosque de poesía! Es maravillosa la justicia de los descoloridos labios apretados..."

Wednesday, November 02, 2005

En el lago


Waterhouse. Lady Shalott.

(Para Sarduy, intentando alguno de sus modos)

Después de tomar la estampita de María Lionza
y de preguntar si se trataba de una efigie de Hedy Lamarr,
la diosa ambarina me subió a su barca
(dibujar ese momento, destacando la escandalosa belleza
de la mujer vestida de blanco).


Bogamos.
Yo iba cautivo de su levedad arcaica (sustituir después este adjetivo).
Aún no llegaba la noche.
A lo lejos, pájaros.

Cerca de la orilla nos asaltan nenúfares de Monet
(quitar Monet y dejar, simplemente, nenúfares).

La bendita circunstancia de las flores por todas partes
(esta frase es un homenaje a Piñera y podría omitirse
por estar quizá fuera de contexto
).

De cualquier lugar,
en un abrir y cerrar de ojos,
brotarán dos seres prodigiosos.
Vienen de visita a este lago,
desde una remota novela de Severo Sarduy.
Se llaman Auxilio y Socorro.
Lacustres están. Es que no fluyen.

Y me salvan.

Friday, October 28, 2005

Lartigue


Lartigue

A los seis años Lartigue se inició en la fotografía y no dejó de ejercerla hasta 1986, cuando falleció a los 92 años de edad, como todo fotógrafo grande que se respete. Sus fotos nos cuentan historias. Tal vez por eso Lartigue le gusta tanto a los narradores. Enrique Vila-Matas, por ejemplo, es uno de sus fieles. Basta ver las portadas de varios de sus libros para comprobar que el primer relato no lo aporta su escritura, sino el ojo espléndido de Jacques Henry Lartigue.

Sobre el vínculo de Lartigue con el mundo literario escribió no hace mucho Rodrigo Fresán. Nos recordó que algo parecido sucede con la relación literaria del músico Erik Satie y del pintor Edward Hopper.

Volvamos a la foto. Ella está a punto de alcanzarlos.

Thursday, October 27, 2005

Bettina Rheims


Bettina Rheims
(Claude à L`Hotel Rue des Beaux Arts)

El filósofo Michel Onfray denomina “oximoriques” a las fotografías de Bettina Rheims. Así las llama en un reciente libro (“Oxymoriques. Les photographies de Bettina Rheims, Jannink, Cahors, junio 2005).

Los lectores de Borges recordamos la súbita aparición de la palabra "oximoron" en El Aleph. Fue en el momento en que nos enteramos cómo caminaba Beatriz Viterbo: “Había en su andar –si el oximoron es tolerable- una como graciosa torpeza, un principio de éxtasis”. Desde entonces supimos (por lo menos yo) que “oximoron” es algo así como la unidad de los contrarios y nos pareció atractiva la descripción, pero no el vocablo. Hoy lo tolero un poco más. En cambio, lo “oximorónico” siempre me ha gustado, desde mucho antes de saber que lo era.

¿Es oximorónica esta foto de Bettina? No lo sé. Tal vez el secreto está en el cuello.

Sunday, October 23, 2005

El escritor en su laberinto


Borges

Fue uno de sus símbolos constantes, como el espejo y los tigres. Lo descubrió de niño, en un libro con grabados que mostraban las siete maravillas del mundo. No sé si llegó a dibujarlo, como hizo con las fieras de su temprana devoción.

Cuentan que Georgie, armado de una lupa, intentaba explorar el centro del laberinto para ver al Minotauro. Al percatarse de la esterilidad de ese afán, prefirió imaginárselo, para ventura eterna de sus futuros lectores que ahora son legión. Así, el laberinto terminó sendo una insustituible metáfora borgiana, y el Minotauro, un personaje solitario llamado Asterión, famosamente.

La metáfora alude no sólo a la perplejidad incesante, sino también al inexplicable universo, mientras que Asterión es el pobre protagonista de un profundo tedio metafísico, incapaz de ver en su presunto redentor la ominosa presencia del verdugo. ¿Acaso no seguimos siendo los hombres unos incurables y redomados asteriones que andamos a la espera del salvador de turno, dentro de un laberinto que aún no logra cerrarse a la crueldad?... Dejémoslo así, como metáfora, por decirlo a la manera de Reyes, el mexicano que Borges admiraba.

Ahora el escritor está sentado en un muro del laberinto. Su mano derecha se apoya en el báculo que hace tiempo dejó de ser indeciso, a fuerza de iluminar huecas penumbras. Sobre su rodilla izquierda descansa la otra mano, hermosa y enigmática. El viento agita sus cabellos blancos. Los ojos deambulan insomnes, uno más que otro (todo hay que decirlo). El fotógrafo alcanza, por fin, la perplejidad del instante, con columnas al fondo y escaleras abajo. Se ha hecho presente de improviso la significación solar del laberinto. Y allí está Borges, inmenso, llegando de la noche de los tiempos para escribir poco después que “este es el laberinto de Creta cuyo centro fue el Minotauro y en cuya red de piedra se perdieron tantas generaciones como Maria Kodama y yo nos perdimos en aquella mañana y seguimos perdidos en el tiempo, ese otro laberinto”.

He visto la foto muchas veces y he leído el poema otras tantas. Y seguiré haciéndolo. ¿Retornar al mismo sitio no es el destino que todo laberinto nos depara?

Wednesday, October 19, 2005

El niño republicano


Haro Tecglen

Me enteré por un mensaje de Martín esta tarde, cuando venía hacia Barquisimeto. Yo lo creía inmortal (es un decir). Yo lo creo todavía inmortal (otro decir).

Lo importante en este momento para mí es haber constatado que lo quería como a alguien de mi familia. Y que lo lloro. Lloro la muerte del niño republicano, de mi Haro Tecglen particular: el de la portada luctuosa y solidaria de la revista Triunfo en septiembre del 73, días después de la tragedia chilena. También, el rojo de siempre, que pensaba y escribía como hombre de izquierda, incordiando a diario a las buenas conciencias y a los legionarios de la globalización de los vacíos.

Una bandera republicana para Eduardo Haro Tecglen. Y muchas flores moradas en su tumba.

¡Salud y República!

Tuesday, October 11, 2005

Tuesday, October 04, 2005

María Zambrano (para In the Flesh)


María Zambrano en Chile

Veo un programa sobre Maria Zambrano en la televisión española. El mar de Málaga. La voz de la escritora, cristalina, hermosa. Los comentarios de los estudiosos. La calidez de la palabra.

“La palabra del corazón sale siempre acompasada”. Eso acaba de decir, acompasadamente, María Zambrano, para quien la literatura y la filosofía fueron una misma densidad poética.

María Zambrano: la filosofía como poema en prosa, voz que escribe enigmas, letra que está por descifrarse siempre.

Lezama dijo de ella:

"María es ya para mí
como una sibila
a la cual tenuamente nos acercamos,
creyendo oír el centro de la tierra
y el cielo de empíreo,
que está más allá del cielo visible.
Vivirla, sentirla llegar como una nube,
es como tomar una copa de vino
y hundirnos en su légamo".

Saturday, October 01, 2005

Performance


Beuys

¿Postvanguardia? Tal vez.

¿Neonachismo? No.

Dicen que un ex-neonachista hará lo mismo que hizo Beuys en New York, pero no habrá coyote esta vez. Habrá Tigre Garmendia.

P.D: El ex-neonachista llevará consigo el manifiesto.

Wednesday, September 21, 2005

Guy Monod


Guy Monod

Guy Monod es, sin duda alguna, el esteta mayor del neonachismo. También se dice -y yo estoy de acuerdo- que es el padre de ese gran movimiento espiritual, un movimiento que nació, creció y se desarrolla a contracorriente de la medianía del entorno. Muy a tiempo sus integrantes lograron desmarcarse de manera absoluta de la banalidad de las "generaciones bobas" anteriores, coetáneas o sucesivas a ellos. La lucidez implacable de Guy Monod mucho tiene que ver con ese logro casi milagroso.

A punto de ser "niño prodigio", Monod pudo echar mano de un talento poco común para la heterodoxia y la rebeldía calculadas y se zafó oportunamente del pavoso estereotipo que tantas cerebros ha estancado en este valle de lágrimas. Con un humor proclive a la autoburla, Monod comenzó a derrochar sus dotes en las primeras orgías del neonachismo y desde esa época no para. Por fortuna, su portentoso talento es una fuerza renovable.

Luisana Castillo, recordando sus lecturas tempranas de la poesía de Jaime Gil de Biedma, usó una frase de éste dirigida a Ferrater para decirle una tarde memorable a Guy Monod: "El exceso de tu inteligencia puede perderte. Pero no. Es precisamente lo excesivo de la misma lo que te salvará de ser sólo inteligente". La aparente paradoja de Ikako Kazabe (marca creada, por cierto, por Monod) dio en el clavo: todo en Guy Monod es desmesurado. Algebra y fuego, como diría Borges, le son connaturales. Capaz de diseñar y describir botellas de Leyden, así como de llenarlas de vino y bebérselas durante interminables madrugadas con sus compinches neonachistas. Apto para resolver teoremas tipo Fermat, pero también para anularlos poéticamente ipso facto y sin clemencia científica alguna. Todas esas cualidades de Monod han hecho que el Turco Najul, mencionando uno de los nombres de Guy, diga de él: "Es el Félix de los ingenios".

Heredero de Breton, no sólo en su devoción por México, sino también -y sobre todo- en el amor loco: sólo adora a su Nadja, rubia, inconcebible, radiante, esplendorosa.

Monod tendrá una estatua, pero no por ser el padre y pope del neonachismo, sino por héroe petrolero. Pero les aviso: el mismo Monod derribará la estatua en una fiesta neonachista que cambiará de nuevo al mundo.

Dijo Octavio Paz: "Hablar de Guy Monod con un lenguaje que no sea el de la pasión, es traicionarlo".

Guy Monod Posted by Picasa

Tuesday, September 20, 2005

Henri S. Leprince


Leprince

Alfonso Reyes dijo una vez que era preferible repetirse que autocitarse. Así que repito acá un comentario dejado en el buzón de otro blog:

HENRI SIMON LEPRINCE

No podemos fiarnos del recurso retórico de Henri S. Leprince para hablar de Henri S. Leprince. Es el viejo truco de la modestia que no tiene por qué ser falsa (en su caso no lo es).

Leprince es, probablemente, el más cálido y amable de los escritores neonachistas. Sus imágenes suelen ser precisas, pero con la precisión inefable de lo emotivo. Si bien maneja la certeza fría y brillante del ingenio, no hace descansar en éste el peso mayor de sus propósitos literarios.

Se inició en la literatura como cicerone barquisimetano de Sergio Pitol, a mediados de los noventa. Durante una semana en el legendario TIJEL (Taller Internacional de Jóvenes Escritores de Latinoamérica y España) aprendió lo suficiente como para emprender por sí mismo un camino estético original. Se propuso, entonces, no ser un escritor: se juró a sí mismo que sería una literatura y a fe que lo está logrando.

La carrera literaria de algunos de los asistentes al TIJEL (L. V., I.T, etc.) se debate actualmente entre frustraciones editoriales y arduos esfuerzos por entrar en el canon internacional de la narrativa. El silencioso outsider Leprince, en cambio, sonríe ahora desde la placidez de la blogosfera, contemplando cómo su obra crece en lo que lee, en lo que escriben él y sus amigos, en lo que sueña, en lo que imagina, en lo que deja de escribir o leer y en lo que la máquina del Turco Najul está por depararle.

Leprince mueve piezas desde Madrid con sólo pensarlas. Tiene el poder genuino del neonachismo en su guitarra.

Monday, September 19, 2005

Museo de la novela de la Eternidad neonachista


Miles Davis

No es la primera novela escrita en la blogosfera, pero sí debe ser una de las más apasionantes. Se escribe a sí misma. Nadie sabe ni intuye cómo termina, si es que termina. Nadie sabe cómo empezó, si es que empezó realmente. Es una novela plural que se va haciendo y deshaciendo. Es la novela del neonachismo. La novela que va escribiendo a sus autores.

(La foto del boxeador Miles Davis es una las imágenes más célebres del jazzismo neonachista).

Saturday, September 17, 2005

El visible color de los tigres


Borges

El inevitable Borges, ya ciego, sólo veía sombras y tigres, mientras sus manos ansiaban otra cosa. Copio:

EL ORO DE LOS TIGRES

Hasta la hora del ocaso amarillo
cuántas veces habré mirado
al poderoso tigre de Bengala
ir y venir por el predestinado camino
detrás de los barrotes de hierro,
sin sospechar que eran su cárcel.
Después vendrían otros tigres,
el tigre de fuego de Blake;
después vendrían otros oros,
el metal amoroso que era Zeus,
el anillo que cada nueve noches
engendra nueve anillos y éstos, nueve,
y no hay fin.
Con los años fueron dejándome
los otros hermosos colores
y ahora sólo me quedan
la vaga luz, la inextricable sombra
y el oro del principio.
Oh ponientes, oh tigres, oh fulgores
del mito y de la épica,
oh un oro más precioso, tu cabello
que ansían estas manos.

(Jorge Luis Borges, El oro de los tigres)

Poemas para el tigre (a Tigre Garmendia, dedico)

Un mexicano, por cuyos títulos hace poco pasó la vista de Guy Monod (no sé si lo recuerda) ha dedicado dos de sus excelentes libros de poemas a la maravillosa fiera. De uno de ellos tomo este texto:

"El tigre en celo
es como un pozo de semen,
como un brazo de río:
más de cincuenta veces en un día
copula y se descarga largamente en la hembra,
como un cielo encendido en éxtasis perpetuo,
una tormenta de erecciones.
Y la hembra que aúlla o vocaliza
con su voz de contralto,
cómica y dolorosa,
pornográfica y mártir,
espera al tigre que la ronda sin tregua
como una tea, como un astro poseído e hirsuto.
Las fieras se acarician, Rubén,
bajo las vastas selvas primitivas.
Es el gran circo del sexo
en inconsciente y arrobada
soledad acróbata.
Al alba, cuando las bestias lujuriosas duermen,
parece oler a sexo, también a carne macerada,
en dos kilómetros a la redonda
y un resplandor ligero emana de ese olimpo
en que la prole
del que podría preñar en horas a doscientas tigresas
es grandioso rescoldo y ya apaga
como un fuego de siglos,
cesa como un viento,
cede como un canto".

(Eduardo Lizalde, Caza mayor)

Friday, September 16, 2005

Tigres


El tigre blanco: preside el occidente;
le corresponde el otoño y los metales.

"En la infancia yo ejercí con fervor la adoración del tigre..."
(Borges)

El tigre de la Malasia.
El tigre de William Blake, de aterradora simetría.
El tigre de Bengala.
El tigre rayado, asiático, real.
El tigre overo.
El tigre de los camalotes del Paraná.
El tigre de la confusión amazónica.
El tigre rayado, asiático, real.
El tigre de las márgenes del Ganges.
El tigre vocativo de mi verso.
El tigre fatal, la aciaga joya.
El tigre de los símbolos.
El tercer tigre.
El otro tigre, el que no está en el verso.
Los tres tristes tigres.
Tiger Woods.
Dick Tiger.
El Tigre de Gales: Tom Jones.
El Tigrito de Venevisión (vade retro).
Los tigres de la Mesa de Guanipa: El Tigre y El Tigrito.
El Tigre de Carayaca.
Mano e`Tigre Bustamente.
El Tigre Clemençeau.
El Tigre E. Fernández (nada es perfecto, ni siquiera este catálogo).
El Tigre que no come tigre (y si lo come, lo vomita).
El Tigre que come por lo ligero.
Tío Tigre (sin Tío Conejo).
Los Tigres de Aragua.
Los Tigres del Licey.
Los Tigres de Detroit.
El Tigre del suicidio de Leopoldo Lugones.
El tigre de papel.
El tigre de Winnie Pooh.
La tigresa o todas las tigresas de vida alegre.
Los tigres del Annam (cinco, dice Borges).
Los tigres de Dalí.
El tigre de Zucarita.
El tigre del horoscopo chino.
El Tigre de Guaitó.
El Tigre Encaramao.
El Tigre de las Nieves, Tenzig Norgay.
El CyberTiger, desde donde se conecta Guy Monod.
La banda de música "Le Tigre".
El tigrito del chimó El Tigrito.
Y qué le vamos a hacer:
El Tigre Garmendia.

A cada uno de estos tigres le llegará su sábado.

Friday, September 02, 2005

Monod, Morelliano y Cuyagua

Sólo para consignar lo que creo una certeza:

Monod propuso un Tetragrámaton como pista segura para acceder al misterio del Manifiesto Neonachista. Creo que tiene razón en la idea. Morelliano, en un comentario reciente le ha hecho una ligera modificación a la propuesta monodiana. Cree que la primera letra del Nombre es la "M", siguiendo la sospecha fundada de Henry S. En verdad, la "M" es recurrente: Monod, Morelliano, Madrid, Martín, Machado, María, Marta, etc.

Faltan tres letras, pero es un comienzo firme. Estoy seguro de que Izzy Cuyagua está ya aportando pistas muy confiables.

Una arquitecta que se encuentra actualmente en Barbados va a dar datos de mucho valor. Recuérdese que en el terreno de las investigaciones difíciles los espacios laberínticos cuentan.