Tuesday, August 16, 2005

Curioseando en una biblioteca


Beatriz Sarlo

13-08-05:

Reviso libros de la biblioteca de María Antonia. Encuentro dos de Beatriz Sarlo que me interesan. En uno de ellos (Tiempo Presente, Siglo XXI, Argentina, 2001) la autora cita a Michel Maffesoli para referirse a la fragmentación como efecto “posmoderno”. Dice que hoy en día todo está tan fragmentado que no existe el pueblo en general, sino tribus culturales, asociaciones de intereses que deambulan por el mundo. A unos los enlaza el vestido, a otros el deporte, a otros más la droga, a los de acá el sexo, a los de más allá la música, a algunos el vecindario, a muchos la edad. Minutos antes había leído en la bibliografía que trae la novela de Isaac Rosa (El vano ayer) un título de Alejandro Nieto que me gustó muchísimo: La tribu universitaria. Pensé, desde luego, en la corporación académica, esa internacional de la oligofrenia doctorada que sigue asolando nuestra cultura.

En el otro libro de Beatriz Sarlo (Instantáneas, Ariel Argentina, 1996) encuentro unas agudas reflexiones sobre el vestido, sobre los disfraces, en particular, a partir de una cita de Bajtin. Escribe Beatriz Sarlo:

El vestido es un homenaje y una competencia, una amenaza y una imitación tranquilizadora. Los travestis son un avatar de ese juego cuando, por ejemplo, imitan a las vedettes del show-business. Su impacto es tan fuerte que obligan a sus modelos a responder a la estética del travestismo, en un campo de reflejos que se confirman mutuamente. Moria Casán se disfraza de travesti, imitando a los travestis que la imitan. Moria Casán es una mujer que imita a un travesti imitando a Moria Casán”.

Inmediatamente recuerdo a Severo Sarduy y su magistral ensayo sobre la simulación.

Disfrazarse de quien se ha disfrazado de uno mismo no es un mal recurso para agregar mayor confusión a este mundo sin identidades. Me acuerdo también de Almodóvar y su gusto por el travestismo en todas sus dobleces.

Miro por la ventana de este cuarto de estudios donde he instalado mi portátil. El sol ilumina la grama del campo de golf. Pasan jugadores. No se mueve una hoja.

De Beatriz Sarlo recuerdo un pequeño libro sobre Walter Benjamin. También María Antonia tiene un ejemplar de esos ensayos estupendos. Son siete. Los publicó el Fondo de Cultura Económica en un pequeño y bello formato.

Beatriz Sarlo escribe en una prosa clara e inteligente, la prosa de una lectora que lo recrea todo con un estilo cálido y preciso.

2 comments:

Martín said...

Querido Altazor:
Conociendo tu gusto como lector, me honra que hayas disfrutado de algunos libros de la biblioteca... los de Beatriz Sarlo tienen una pequeña historia detrás. Ella fue la primera esposa de un querido profesor argentino-venezolano-japonés que vive en Chile hace unos años y de quien, lamentablemente, me he distanciado bastante.
Sólo por curiosidad compré el primer libro de Sarlo en un viaje a Buenos Aires y luego de leerlo me enganché... aunque confieso no haber leido todavía los ensayos sobre Benjamin que duermen en los estantes... pero qué mejor estímulo para retomar la lectura de Beatriz Sarlo que este post y ese magnífico retrato.

Altazor said...

Todavía me quedan muchos libros por disfrutar de la biblioteca, incluidos los estantes donde están los gruesos volúmenes de Nan Goldin.

Interesante lo de tu profesor argentino-venezolano-japonés-chileno.

Un abrazo,

Altazor