Saturday, August 27, 2005

Fervor de las ciudades


Palermo.Buenos Aires

Un post de Maito y Martín (http://meestanestresando.blogspot.com) y un bello texto de Guy Monod ("Perderme solo entre las calles de una ciudad desconocida me ayuda a conocer mejor esa otra ciudad que llevo dentro") me hizo desempolvar estas viejas líneas que ahora dedico a Maito, Martín, Henry S (http://blogges.blogspot.com). y , por supuesto, a Guy Monod (http://domingoenlatarde.blogspot.com):

"2
Dentro de dos años cumpliré cincuenta. Llevo 45 viviendo en Barquisimeto y creo que no la conozco enteramente. ¿Estoy seguro de que ella es mi ciudad? Creo que lo es. Sus maravillas me son cotidianas. Igual me pasa con sus asperezas. Por eso no las noto. Pero a ratos vago por el Parque Ayacucho y siento que me pertenece algún recodo de ese parque. Cuando sueño -no importa el tiempo en que lo soñado esté ocurriendo-, estoy siempre en mi casa de la 17.


Por cosas así, no puede no ser ésta mi ciudad, aunque tal vez no sea la única. Pero todo hay que decirlo: los monotopismos, en verdad, no son tan aburridos como los monoteísmos. Podemos tener una sola ciudad y el poema de Cavafy. Con eso nos basta. En cualquier esquina de Barcelona o de Buenos Aires se te va a aparecer alguno de los duendes de tu infancia.

(...)

4
Siento que esa ciudad fue creciendo en mí
como una extraña posesión,
como una casa que te habita por dentro,
que te llena de voces impensables
y te deletrea calle por calle,
hasta inventarte.

Esa ciudad, tenía, ciertamente,
un encanto especial desde el primer momento.
Pero no era posible, entonces, prefigurar
toda la esplendidez de sus secretos.
La sorpresa del taxista
al toparse con Gaudí en pleno mediodía,
no pasaba de ser una broma del azar:
alguien busca un hotel
y le dan, por error, la dirección de La Pedrera.
Esa ciudad ya preparaba sus celadas
sin que me diera cuenta.

Habría que esperar hasta el otoño,
hasta el día en que la vi aparecer,
radiante y sola,
en la puerta de una biblioteca consular,
con diecisiete años llenos de alegría y de Serrat,
para empezar a percatarme yo de alguna cosa:algo se tejía esa ciudad conmigo (...)".

P.D: Un bello título del narrador venezolano Oswaldo Trejo dialoga desde siempre con el hermoso texto de Guy Monod: También los hombres son ciudades. Otro tema fascinante que se desprende de los blogs de Maito/Martín y directamente de un post de Monod es el del viaje (exterior e interior, dice Monod). No sería malo que hiciéramos todos un viajecito por ese tema. Corrijo. Que continuáramos haciéndolo, pues ya estamos en eso.



2 comments:

Guy Monod said...

Hermoso regalo, se agradece.

Y gracias también por recordarme a Cavafy.

Quien además me aclara las cosas: si él partió rumbo a Itaca, yo buscaré El Dorado.

Altazor said...

Y si lo encuentras pobre,
El Dorado no te habrá engañado.
Rico de cuanto has aprendido,
sabrás, por fin, qué significan los Dorados.