
Monday, December 31, 2007
Orión y la felicidad del nuevo año

Saturday, December 29, 2007
Versión teatral de un libro de Wittgenstein

Quien reseña la obra se dice conocedor de algunas experiencias que por su facilidad no merecen ser tenidas como antecedentes de esta avilantez escénica. Así, recuerda haber asistido a la adaptación teatral de los Diálogos de Platón en la Universidad de Bogotá (que más obvia no puede ser), a la de las Ennéadas de Plotino y a la de El mundo como voluntad y representación de Schopenhauer. Ninguna, por supuesto, se le acerca en atrevimiento y desafío a la hazaña teatral de Llorenç Riber. Como se sabe, Investigaciones Filosóficas es uno de los textos fundamentales de la filosofía del siglo XX, escrito por un genio que pensó y repensó el lenguaje como juego. Alguien dijo una vez, a partir de Wittgenstein: el lenguaje es sólo juegos de lenguaje. Nada mejor entonces que el teatro para demostrar esa tesis.
Tal vez no sea innecesario agregar que Llorenç Riber es una invención de otro genio: el escritor argentino Juan Rodolfo Wilcock, en cuyo libro La sinagoga de los iconoclastas he podido leer esta maravilla.
Friday, December 28, 2007
La poesía de Gil de Biedma al cine

Una primera escena podría mostrar a los padres de Gil de Biedma en Montjuich, con las imágenes de uno de sus mejores poemas (Barcelona ja no es bona o mi paseo solitario en primavera). Sería la primavera del año 29. Ellos bajarían del Chrysler amarillo y negro y caminarían lentamente por la avenida de los tilos. El padre examinaría las características de un vehículo mucho más caro que el suyo: un Duesemberg sport con doble parabrisas, “bello como una máquina de guerra”. La madre acariciaría su vientre, el cual alberga todavía a Jaime Gil.
No sería esa la única escena con imágenes tomadas del citado poema, si es que la directora deja que yo siga entrometiéndome en su proyecto y haciéndole sugerencias que se alejan de la idea original, por previsibles y convencionales.
La guerra, los veranos, los viajes, la enfermedad, los amigos, los bares, una sextina, la calle Pandrossou de Atenas, la Vía del Babuino en Roma, “un sótano más negro que tu reputación” en la calle Muntaner de Barcelona, las albadas, los chulos, las floristas, “un viejo país ineficiente, algo así como España entre dos guerras civiles”, la canción francesa, los compañeros de viaje y el “pequeño reino afortunado” del autor… todo eso (y más) podría estar allí, pero a través de la palabra poética y de las imágenes que sólo ella es capaz de despertar en uno.
Wednesday, December 26, 2007
Raúl Betancourt, in memoriam
La geografía de Julien Gracq

Monday, December 24, 2007
Villancico desde la isla de Robinson

Saturday, December 22, 2007
La sagrada familia
Wednesday, December 19, 2007
El arte de Hiriart
Hugo Hiriart entró a mi biblioteca disertando sobre las telarañas y dejando entrever lúcidas reflexiones acerca de los sueños.
Hugo Hiriart entró a mi biblioteca disertando sobre las telarañas y dejando entrever lúcidas reflexiones acerca de los sueños, mientras silbaba su arte poética para disgusto de los críticos y de ciertas personas que suelen despreciar a cuanto autor ignoran.
Hugo Hiriart entró a mi biblioteca disertando sobre las telarañas y dejando entrever lúcidas reflexiones acerca de los sueños, mientras silbaba su arte poética para disgusto de los críticos y de ciertas personas que suelen despreciar a cuanto autor ignoran. Buscó con urgencia un estante para colocar los libros que casi se le caían de las manos. Le indiqué el lugar exacto. Los ordenó y abrió después uno de ellos. Era una novela de caballería.
Hugo Hiriart entró a mi biblioteca disertando sobre las telarañas y dejando entrever lúcidas reflexiones acerca de los sueños, mientras silbaba su arte poética para disgusto de los críticos y de ciertas personas que suelen despreciar a cuanto autor ignoran. Buscó con urgencia un estante para colocar los libros que casi se le caían de las manos. Le indiqué el lugar exacto. Los ordenó y abrió después uno de ellos. Era una novela de caballería. Leyó para mí estas palabras: “…celebra, Dama de las Palabras, en buenas imágenes, las lealtades, los amores y trabajos de quienes supieron batallar y ser gentiles”. Lo escuché con deleite toda la tarde.
Hugo Hiriart vino de Gofa en un sueño.
Hugo Hiriart no ha salido de Gofa todavía, pero ya despertó y escribe su sueño y los sueños de su sueño.
Hugo Hiriart no se siente incómodo en ninguno de los géneros. Los reinventa. He allí el secreto. Escribe una novela policial y de vez en cuando cita a Bécquer cuando da lecciones de castellano y de poesía a los lectores de otra lengua:
“¿Quién fuera parte
de la plegaria
que solitaria
dices a Dios”.
Hugo Hiriart viene del teatro y vuelve a él. Ahora, en mi biblioteca, se dispone a dirigir el matrimonio de dos monstruos: Clotario Demoniax y Lola la Gorda, “oh, tonel de la blandura…”. Son títeres que encarnan con denuedo la maldad.
Hugo Hiriart hace homenaje a Lezama. (En)cubre su devoción en el título de uno de sus libros de ensayos: “Los dientes eran el piano”.
El lector de Hugo Hiriart, con menos pudor que displicencia, se percata de que está siendo colonizado por la retórica del maestro, da por concluido este apresurado ejercicio y regresa al carnaval interminable de sus páginas.
Paz y Bona
te pareces al árbol y a la nube,
eres todos los pájaros y un astro,
te pareces al filo de la espada
y a la copa de sangre del verdugo,
yedra que avanza, envuelve y desarraiga
al alma y la divide de sí misma"
(Octavio Paz, Piedra de sol)
Monday, December 17, 2007
Las imponderables hallacas de Liverpool

2. “Pascua donde no se canta al Mesías, ¿dime si es pascua, José?”. La pregunta retórica del bellísimo aguinaldo de Otilio Galíndez puede formularse de igual manera respecto de la hallaca, porque la navidad sin ellas es inconcebible. La literatura venezolana ha sido pródiga en el registro de esa presencia. Uno de nuestros costumbristas, Nicanor Bolet Peraza, habló de las “imponderables hallacas” y llegó a afirmar que por no haberlas conocido ni cantado, los dioses del Olimpo dejaron de ser inmortales. Sin llegar a tanto, creo firmemente en las hallacas como verdadera fuente de alegría. Este año doy de nuevo gracias a Dios por contar con ellas y por traerme como siempre el sabor de la antigua mesa tocuyana que venero. En ella, las hallacas de Cruz del Sur Morales prodigarán, una vez más, la gracia de una masa fina y delicada que gustosamente contiene el alma barroca de la infancia.
P.D: FELIZ NAVIDAD. Le deseo a todos, especialmente a los lectores y lectoras de este blog (y de Duelos y Quebrantos, por supuesto) unas felices pascuas y, sobre todo, la dicha de compartirlas.
Sunday, December 16, 2007
Allá va la mula llorando el olvido
16-12-07: De nuevo Otilio: “Allá va la mula llorando el olvido”. Es un verso estupendo. Pertenece a uno de los aguinaldos más hermosos del gran yaritagüeño.
Acabo de recordar a Gonzalo Escalona, el espigado amigo de la infancia y de la adolescencia, a quien todos llamábamos Chalo. Estudió en el “Lisandro Alvarado”. Después se graduó de ingeniero. Lo perdí de vista. Sé que murió hace varios años.
Hoy Rafael Arráiz Lucca habla en su artículo de El Nacional de los lectores ecuménicos, de esos seres que leen de todo y viven rodeados de libros. Generosamente, me menciona entre ellos. Nos desea a todos los lectores una feliz navidad. Gracias a Rafael, a quien también se le desea desde esta casa lo mismo.
Pascua donde no se nombra al Mesías
Pascua donde no se nombra al Mesías,
dime si es pascua, José,
si no le cantan al niño Jesús,
dime si es pascua, preciosa María.
Saturday, December 15, 2007
Un día que dios estuvo niemeyer
creador de Brasilia, de su cielo y de su tierra.
Hoy los cumple.
Hoy lo celebran todas las ventanas del Brasil, todos sus paisajes.
El más comunista de los arquitectos del mundo
sopla cien velas
y el mundo renace con él.
Yo lo conocí en el cielo de Brasilia
un día que dios estuvo niemeyer.
Thursday, December 06, 2007
Víctor Serge

Monday, December 03, 2007
Cuanto he tomado por victoria es sólo humo
Sunday, November 11, 2007
Las majestades
Wednesday, November 07, 2007
Olivias juntas y revueltas
Wednesday, October 17, 2007
"El aluvión zoológico"
Thursday, October 04, 2007
Modottísima
Monday, September 17, 2007
Santa Cruz de la Sierra
Santa Cruz de la Sierra está fea, calurosa y descuidada. Ni el cielo la favorecía en este tiempo. Encapotado por el humo de las quemas cercanas y no porque amenazara con lluvia, ese cielo ni de día ni de noche nos fue amable. Parece que la ciudad fue otra cosa hace unos años, pero ese esplendor apenas si se nota ahora en algunas calles y avenidas. Su condición de zona más rica de Bolivia la esconde quizá en una urbanización cerrada donde viven personas cuya fortuna parece ser de dudosa procedencia. Contraria a Evo Morales, la ciudad exhibe en sus paredes pintas fascistas que piden sin disimulo la muerte del presidente boliviano y la independencia de Santa Cruz. Todos los taxistas, jóvenes y cholos, expresan con ira su rechazo a Evo. Las ominosas iniciales “FSB” amenazan por todas partes y es que la Falange Socialista Boliviana ha regresado.
Pese a todo eso, Santa Cruz de la Sierra tiene frente a su “Manzana 1” una plaza que debe ser siempre encantadora. Para mí esta vez fue ese el lugar donde sentí el alma que toda ciudad posee. Caminé por la “Monseñor Rivero” de noche y comí en Los Hierros, alejado de la desolación de otras zonas. Pero no fue allí donde se produjo mi conexión con Santa Cruz. Fue en la Plaza Principal, abierta hacia los cuatro puntos cardinales y con el corazón de la ciudad en su centro. Allí quiero alojar los rostros de las amables personas que conocí en el VIII Encuentro de Patrimonio Inmaterial y disfrutar de su recuerdo.
Sunday, September 02, 2007
El hermano de Lautréamont

Como sabemos, Darío incluyó en Los raros su artículo acerca de Lautréamont. Lo escribió cinco años antes de su encuentro con el joven oriental, si hemos de creer las fechas que tanto él como Ingenieros suministran. No refiere Horacio González más noticias sobre el caso, pero lo aprovecha brillantemente para hablar de literatura y de demencias.
Tal vez seguiremos sabiendo poco del caso reseñado, lo que no importaría tanto, si consideramos que “tampoco sabemos nada de Lautréamont”, como lo leí ayer en un poema en prosa de Marie-José Paz que a todos recomiendo.
La esfera celeste de Niteroi
Friday, August 31, 2007
José Francisco Sucre, in memoriam
Tuesday, August 28, 2007
Umbral
Gracias, Francisco Umbral, por tantas horas de deleite. Y que descanses en la infinita paz que ganaste esta mañana.
Saturday, August 25, 2007
Olivia
Olivia.
Bienvenida.
Toda nuestra alegría y un cálido abrazo para sus padres Maito y Martín.
Thursday, August 23, 2007
Fui por Lavalle ayer
Wednesday, August 08, 2007
Monday, August 06, 2007
Thursday, August 02, 2007
El Dionisos de Leblon
Tuesday, July 17, 2007
El vicio académico

El vicio académico cuenta con sólido apoyo reglamentario y financiero. Forma parte de una cultura que ha sustituido lo cualitativo por la academometría (palabra que no usaré, pero que por fea y contrahecha merece ser aplicada a los pobres universitarios de nuestro tiempo). Repito entonces: El vicio académico forma parte de una cultura que ha sustituido lo cualitativo por las mediciones. En las universidades de la decadencia se mide, se pesa y se suma y, sobre todo, se resta la inteligencia, la cultura, la imaginación y la poesía. Como en los versos de Heberto Padilla: ésas “no tienen aquí nada que hacer”. Proliferan los postgrados para satisfacer el vicio infatigable y no para incrementar el conocimiento. La proliferación incontrolada o, mejor dicho, controlada sólo por alcabalas burocráticas que la legitiman, lleva consigo un empobrecimiento humanístico y científico alarmante (alarmante para las pocas personas lúcidas que persisten en el medio, que las hay, todo hay que decirlo). Impera una especie de “feria de la alegría” en la oferta de cursos de cuarto nivel dirigida a reforzar el vicio académico y no a la solución de algún problema del país, menos aún, a satisfacer la genuina curiosidad cultural o científica que alguien pueda tener. No hay otro interés. Por eso, qué importa la pertinencia o la calidad de los postgrados que se ofrecen, qué importa la incultura de la mayoría de sus docentes y alumnos. Lo relevante es satisfacer el mercado y seguir alimentando la medianía de su oferta y su demanda. Así, el ramo se ve habitualmente enriquecido por universidades extranjeras que facilitan el voraz consumo de “doctorados” a distancia.
Quien no ha sido contagiado por el vicio es visto como un ser extraño y carente de aspiraciones. Al no formar parte del circuito, pasa a convertirse en un marginal académico, en una víctima del terrorismo curricular. Los casi impresentables reglamentos que sostienen el patético vicio lo excluyen de ascensos, reconocimientos y compensaciones, por más talento que demuestre en sus clases, investigaciones, escritos o diálogos cotidianos. O resiste buscando arduamente otros aires menos contaminados por el ridículo vicio o sucumbe ante la insistencia del medio, pasando a engrosar la nómina infeliz de los baldados mentales que copiosamente lo rodean. Habría que oponer una activa resistencia a ese demoledor trapiche académico, mediante alternativas sólidas, carentes de fetichismos normativos y aplicables de manera efectiva bajo el amparo de la experimentalidad y de la fuerza innovadora que conceden la conciencia y el talento críticos.
Si la exclusión que impunemente perpetra la (in)cultura curricular con las vocaciones e inteligencias de su propia casa constituye un torpe agravio a la justicia académica, más grave aún es el hecho innoble de que se prive a las universidades de incorporar como docentes o investigadores a personas valiosísimas, sólo por carecer del título exigido por las inflexibles normas de ingreso. El vicio académico se sostiene en un espíritu corporativo que frena cualquier intento de renovación, de cambio o de contacto con otros saberes y culturas. Ese espíritu coloniza a tirios y a troyanos, por más enconadas que sean sus diferencias políticas y amputa de realidad a las comarcas universitarias. Mientras los saberes populares y ancestrales dialogan en la calle, en los mustios cubículos de la academia se perpetúa el solipsismo. Hacerse de la vista gorda de lo que ocurre fuera de sus muros es una práctica constante de las universidades donde impera el vicio académico. Esa procaz manifestación de irresponsabilidad fue robustecida por el neoliberalismo y establecida como pauta por el Banco Mundial y sus compinches.
La deplorable tiranía del vicio académico nos ha llevado a profesionalizar todos los oficios y a redactar normas de carrera administrativa o "manuales de cargos" que exigen títulos y no competencias. Peor que eso: nos ha conducido a considerar como único propósito del sistema educativo, no la educación misma, sino la expedición de un papel que nos acredite para ejercer un cargo. Más que el conocimiento (el conocimiento precario y elitesco de antaño), al vicio académico le interesa la simulación del conocimiento.
Otra perversión, la gremial, lleva esto a consecuencias mayores: debes pertenecer al sindicato o al gremio para optar a una determinada función (con su sueldo completo) en tal o cual institución. Si no tienes el título y si no perteneces al colegio, no me importan tus conocimientos. Estás fuera de juego, o te pago menos. Conozco casos en los cuales la diferencia intelectual entre quien cumple con los requisitos de “formación” universitaria y quien no, es enorme. Siempre a favor del no licenciado o del no doctor. Esos casos son frecuentes. Desde luego, también son irritantes para quien se percata de una realidad absolutamente injusta en la distribución de los méritos y compensaciones económicas.
El vicio académico es ágrafo y áfono. Y por serlo, le disgusta el buen decir y la escritura elegante. Lo suyo son las monsergas de las revistas arbitradas que sólo circulan entre los miembros de la cofradía curricular. ¿De dónde viene el vicio académico? Viene de la deshumanización de nuestras universidades. Viene de la conversión de las casas de estudios en máquinas registradoras. Sí. Pero aún no estamos apuntando a las causas, sino a los productos. Creo que el vicio académico viene de la apropiación hegemónica del conocimiento por parte de unos pocos, quienes tienen interés en degradar al máximo a la universidad pública o en hacerse de ella para vaciarla de propósitos sociales. Aunque todavía no me satisface la respuesta, sé que ella apunta hacia una pista más segura para explicar esta miseria intelectual de nuestro tiempo, que, por fortuna, cuenta con algunas nobles excepciones que habré de reconocer y citar (conozco muy bien una experiencia contrastante) para adelantarme a la mecánica y falaz acusación de que estoy “generalizando”. Expertos en sofismas primarios, los productores y detentadores de chatarra académica no soportan la confrontación, menos aún el discurso severo que devele las penurias del modelo de conocimiento que ellos defienden o que anuncie el inminente colapso de unas universidades reñidas con la autocrítica y la renovación auténticas.
Sunday, July 08, 2007
Guédez, como el río, fluye inmortal
EL VIEJO AMIGO
El viejo amigo debe estar pensando
que yo he vivido sólo de recuerdos
cuando los hechos que vivimos cerca
se convirtieron para él en historia,
ideas de los políticos utopistas del poder
que veían pioneros en los jardines
de las mansiones de los poderosos.
Yo sólo recuerdo, no se me olvidan,
aquellos ideales, la sombra de una tarde,
la imprenta de tipos móviles enterrada
cerca de la tumba de un campesino
debajo de un árbol y a la orilla del río.
Ahora que estamos pensando mi amigo
y yo en decisiones políticas de otros,
cuando ya, viejo amigo, sólo servimos para pensar
y el cuerpo no aguanta un tramo de montaña
y la vida se nos ha complicado tanto
como yedras que trepan muros.
Para mi amigo la historia es un dogma
que explica con la máquina del silogismo.
Yo sólo recuerdo y me callo o escribo
como ahora, pensando en mi amigo.
Guédez hizo la distinción entre el recuerdo del pasado y la defensa de los nobles principios. Algunos compañeros suyos de generación se enorgullecen de haber cambiado de opinión, como si Guédez no lo hubiera hecho también muchas veces. De lo que no cambió Guédez fue de ideales y de afectos. Los renovó, los enriqueció, los puso a prueba y siguió soñando y soñándolos:
Entonces, ustedes, señores
que escogieron vivir su muerte,
déjennos, por nuestros hijos y por todos los que
todavía no saben nada de esto
y no tienen por qué saberlo,
déjennos soñar la vida, es nuestra, nos la dieron
nuestros padres
una noche de amor
para que la viviéramos amando
y sigan ustedes por ahí viviendo sus muertes
que a nosotros no nos van ni nos vienen.
Leo una semblanza que de sí mismo hizo el poeta y copio estas líneas espléndidas: "Pasó su infancia en Puerto Nutrias, donde aprendió a nadar, selló su pacto con Dios y vio la primera mujer desnuda. Eso es todo. Lo demás le ha venido por obra del medrador azar"
Friday, June 29, 2007
Gilberto Gil magistral
Fue un verdadero privilegio para quienes allí estuvimos.
Muito obrigado.
Sunday, June 24, 2007
Loyola
encontré el consuelo mío:
muchachas, tierras y arpa
con la majestad del río.
Vi volar la garza blanca.
Junto con garzón pionío,
salió la garza morena
con el pescuezo tendío.
Volando hacia Matiyure,
verdad, mi vida querida,
con despacio y sin desvio,
con despacio y sin desvío,
así va la garza blanca,
tú lo debes comprender,
volando en el medio ´el río,
volando en el medio ´el río.
Quien te ve Puerto Miranda
te armira por tu belleza
de tus lindas corocoras
y esas garzas paletas
que se paran en las playas
tan bonitas, tan extensas.
El Ruende, brazo de Apure,
también es la Portuguesa
los que le caen a tu río,
entonces, Puerto Miranda,
en esa anchura inmensa,
en esa anchura inmensa,
en donde llegan los barcos,
verdad, mi vida querida,
Wednesday, May 30, 2007
El indiscreto encanto de la diversidad

2. Debemos llamar a las cosas por su nombre: la poderosa máquina destructora de recursos naturales y de culturas cosecha hoy resultados y quiere, incluso, vendernos los desechos, mientras con profesional cinismo descarga en otros sus innegables culpas. Haber convertido todo en mercancía (aire, tierra, agua, bosques, culturas) es una inexorable consecuencia de las llamadas leyes del mercado. Todo fue intervenido por su poderosa mano indolente, pero una retórica difundida por sus medios de comunicación pretende liberar de responsabilidades a esa mano e imputar a la naturaleza misma. En materia de avilantez y de descaro ningún sistema parece igualarlo. Corrijo. Los socialismos reales, en otro terreno, han llegado a aventajarlo.
3. Si la diversidad cultural fuese algo más que un enunciado, otro gallo cantaría en materia ecológica. El reconocimiento de los saberes ancestrales nos proporcionaría otro trato con la naturaleza, un trato muchísimo más amable, desde luego. Pero de ese vínculo genuino hemos sido privados permanentemente por la dictadura impasible del capital. No por azar el centro hegemónico del capitalismo se ha opuesto por igual a la ratificación del Protocolo de Kyoto que a la aprobación de la Convención de la Diversidad de la Cultura.
4. Convivir con los otros y con la naturaleza es una cultura del humanismo y es a la vez un naturalismo de lo humano. El capital desconoce esa elevada forma de vida, no porque no la piense, sino porque es incapaz de sentirla.
5. El caso del etanol en los pueblos del maíz y el de las papeleras en Gualeguaychú iluminan hoy escenarios donde la beligerancia entre lo rentable y lo habitable (o entre el negocio y la vida) representa un desafío crucial para la supervivencia. ¿Hemos hecho lo necesario para que esas controversias sean más un hecho de la cultura –como debe ser- que de la política o la economía?
6. Pienso que el tema del calentamiento del planeta es también (o sobre todo) un tema de la poesía. Tiene la palabra el camarada Valente:
Cruzo un desierto y su secreta desolación sin nombre
Saturday, April 28, 2007
...si lo hubiera narrado Víctor Hugo

Para su grandeza total, al soberbio gol maradoniano de Messi sólo le faltó la narración irrepetible de Víctor Hugo Morales. Nadie es perfecto.
En España se quiso compensar esa carencia de este modo:
AS: El Getafe sufrió a Diego Messi
"El diario reproduce la voz de Manolo Lama en la Cadena SER: La va a tocar para Leo: ahí la tiene Messi; lo marcan dos, pisa la pelota Messi. Arranca por la derecha el genio del fútbol mundial, y deja el tercero ¡y va a tocar para Gudjohnsen! Siempre Messi ¡Genio! ¡Genio! ¡Genio! Ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta ¡Gooooool! ¡Gooooool! ¡Quiero llorar! ¡Dios santo! ¡Viva el fútbol! ¡Golaaazo! ¡Leooooo! ¡Messiiiiii! ¡Es para llorar, perdónenme! Messi, en una corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos, barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?... Donde dice Leo y Messi antes decía Diego y Maradona. Donde dice Gudjohnsen antes era Burruchaga. Y, claro, antes era una semifinal de un Mundial, mientras que anoche todo se limitaba a una semifinal de la Copa del Rey. Pero esto no quita que el gol de Messi -el primer gol de Messi, que luego hizo otro, enorme, estelar- merezca el honor de ser recordado parafraseando al uruguayo Víctor Hugo Morales, la voz que inmortalizó el golazo de Maradona a Inglaterra en México-86".
(Fuente: EL PAIS, Madrid)
Monday, April 09, 2007
El "inhallable" Deustua

08-04-07: En mis manos la antología de poetas peruanos que hizo Reynaldo Jiménez (El libro de unos sonidos. 37 poetas del Perú. Edit. tsé tsé, Buenos Aires, 2005). La conseguí hace poco en Buenos Aires. Creo que es excelente. Gracias a ella estoy leyendo a ese gran poeta que fue Raúl Deustua, el poeta "inhallable", según el decir de Mirko Lauer y Abelardo Oquendo. Sobre Deustua escribió entusiastamente Américo Ferrari, de quien, por cierto, también hay poemas en esta antología de Jiménez.
Raúl Deustua nació en 1921, al igual que Eielson y Sologuren, otros dos grandes. En 1949 se fue del Perú y no volvió jamás. Vivió en Nueva York y de allí se trasladó a Europa, siendo Ginebra, Viena y Roma las ciudades de sus sucesivos domicilios. También estuvo un tiempo en Nairobi, según los datos biográficos que menciona Jiménez. Murió en Roma en el 2004.
Paso rápida revista por mi memoria y concluyo que no recuerdo ninguna antología de poesía hispanoamericana que lo incluya. No está en la de Pellegrini. No está en la de José Olivio Jiménez. No está en la de Cobo Borda ni en la de Julio Ortega. No figura tampoco en la de Guillermo Sucre ni en la de Rodríguez Padrón. Supongo sí que debe aparecer en todas (o casi todas) las antologías de poetas peruanos. Ya todo esto me lo confirmará Gonzalo Ramírez, quien anda tras la caza de Deustua desde hace algún tiempo.
A Deustua lo conocía sólo por la Antología General de la Literatura Peruana de Sologuren, donde aparece un poema titulado Poema que subrayé en su momento porque me pareció apretado, inolvidable, prodigioso. También por unos fragmentos de Arquitectura del poema (1955), legendario primer libro, cuyo mínimo tiraje lo hace hoy en día codiciable pieza de colección.
En la antología peruana de Reynaldo Jiménez hay un poema rimado de nuestro autor que empieza así:
Esta es mi voz de incurable permanencia
devuelta a la forma del sol que me desvía
entre viejos y roídos telares de Florencia.
Vivo oculto al ay primero, a la rueda del tranvía
que es la O de Giotto
y una exacta columna de mi ausencia.
Me quito el sombrero ante la majestad de esas imágenes y ante esa "exacta columna de mi ausencia". No digo más.
¿Qué dijo Américo Ferrari de Raúl Deustua? Dijo esto: “La esfera poética de los versos de Raúl, existente, transparente, acerada y en las fronteras de la quietud, morada del verbo calcinado, vía por donde pasa el hombre nocturno en busca del centro luminoso e inalcanzable, morada a su vez de la aventura y del sigilo: sello, símbolo y signo oculto en su propia materia (…).”
Busco la antología de Sologuren para releer Poema.
Termino de fumarme un habano Bolívar. Lleno de humo y de recuerdos gratos copio versos de Raúl Deustua y me los voy repitiendo en alta voz :
POEMA
Un poema, la ruta del milagro
nocturno, la misma metáfora, algas
de un mar cansado, palpitante apenas,
gastado por el hombre, por la técnica
violada, rota por el incesante
conocer, recordar un alba ciega.
¿Adónde me conducen esas huellas?
Unas y otras son ecos lejanísimos,
trenes cargados, vías también ciegas.
Friday, April 06, 2007
Por la Casa Amarilla y por Diego
La más famosa narración de gol de la historia es, sin duda, la que hizo Víctor Hugo cuando Maradona dejó atrás a todos los ingleses que se encontró en el camino aquel memorable día de 1986 en México. Víctor Hugo nos legó en esa ocasión una frase que hoy en día sirve para dar nombre a revistas literarias, a clubes deportivos o filosóficos y hasta para hacer un imprevisto piropo callejero: "Barrilete cósmico, de qué planeta viniste". Cualquier interesado puede escucharla bajándola por internet cuando guste, ya que muchas páginas de la red incluyen esa pieza antológica de la narración deportiva. No obstante su valor indiscutible, tengo para mí que la mejor manifestación de grandeza en el género la tuvo el propio Víctor Hugo cinco años antes. Con esa narración inigualable, metatextual a ratos, teatral en algún punto, minuciosa, onomatopéyica, pero también verbalmente prodigiosa, he dado clases de literatura y deportes, y de literatura a secas. La transcribo de seguidas:
Domina la pelota Comizzo, media vuelta para Ramón Díaz, la marca Córdoba, la marca Krazouski, gana Córdoba, se lleva la pelota, tres hombres por el camino, un cuarto que es Passarella. ¡Qué bien, pero qué bien, qué bien Córdoba! Arranca con todo por derecha y atrás viene Maradona por el tercero. Siempre Córdoba, se frena, se demora, permite que se acomode River, viene para Maradona, la domina cara a cara, escapa, ta ta ta ta ta ta ta, que sea que sea que sea que sea, ¡gol gol gol gol gol gol! ¡gooooolll! ¡goooollll! ¡gooooollll de Boca!.
¡Maradona! ¡Diego Armando Maradona!, el mejor jugador de fútbol del mundo, tras una jugada inolvidable de Córdoba que arrancó de izquierda a derecha, puso el centro para Maradona, la paró con la punta del zapato izquierdo y cuando le salió Fillol la enganchó, después pensó: que a la derecha, que a la izquierda, qué dónde la pongo, y Maradona eligió tocarla abajo sobre el parante izquierdo del arco que da a la vieja Casa Amarilla. Y les doy tantos, pero tantos datos porque pasarán muchos y muchos años y los hinchas de Boca seguirán hablando de este gol de ¡Diego! ¡grande! ¡Armando! ¡más grande! ¡Maradona!
Víctor Hugo Morales
(Abril de 1981, bajo la lluvia, “Cacho” Córdoba y Diego dejaron boquiabiertos no sólo al "pato" Fillol y al "conejo" Tarantini, sino a toda la Bombonera. Fue el primer clásico de Maradona).
P.D: Vladimir Delgado colocará muy pronto el audio de esta obra maestra de la narración.
Sunday, April 01, 2007
Sabineana (y IV)
En Buenos Aires tengo más de lo que quiero,
pero lo que quiero nadie me lo da.
Buenos Aires: sos el sueño más porteño de Madrid.
(Joaquín Sabina en el Gran Rex)
Sabineana (III)
De González Catán, en colectivo,
a la cancha de Boca, por Laguna,
va soñando -"Hoy ganamos el partido"-
la niña de los ojos de la luna.
Los muchachos de "la doce" más violentos,
cuando la "junan" en la Bombonera,
le piden a la Virgen de los Vientos,
que le levante a Paula la pollera.
(Joaquín Sabina, Dieguitos y Mafaldas)
Primera anotación del otoño
Caminar por Buenos Aires y sentir que se recorren las calles de viejas lecturas o de ciertas voces oídas en la infancia.
Asomarse a una esquina y ver que la casa que estaba ya no existe. El año pasado había una placa que indicaba que él había nacido allí. Hoy sólo queda el anuncio brutal de la demolición.
Ir por Santa Fe y dejarse llevar por sus murmullos. No sé qué verso saldrá algún día de mi memoria para encarnar en esos pasos. Siento que seguiré caminando por Santa Fe hasta que se cumpla algún destino.
Entrar al pasaje Güemes de la mano de Cortázar y salir lamentándome por parecer ahora más fama que cronopio.
Mirar el cielo y no ver la Cruz del Sur como en La Plata, majestuosa e imponente o, mejor todavía, viva y unánime como estaba en Gualeguaychú el lunes pasado.
Sentir que en Palermo él ya no está más, salvo en una esquina de la calle que ahora lleva su nombre.
Sospechar que algo me está esperando en San Telmo y saber que no estaré allí para descubrir de qué se trata.
Pronunciar en voz baja un título de Mujica Láinez: Misteriosa Buenos Aires.
Buscar el alma de Troilo, entrada ya la noche, en algún árbol de la calle Paraná, con la certeza de que hoy me iré a dormir sin bandoneón y de que el tango predilecto de Cuchi lo compuso Pichuco.
Saber que hubo noches de bastones largos y anotar que hace unas horas recordábamos a Rodolfo Walsh.
Admirar las flores de los palos borrachos. Nada más.
Desayunar con tres medialunas de manteca, café y jugo, en el Florida Gardens y escribir que hoy, 21 de marzo de 2007, puedo saludar tímidamente a la primavera en el otoño.