Saturday, June 09, 2012

ANGEL IMPRESOR DEL 27


Altolaguirre, penúltimo de izquierda a derecha. Luis Cernuda, entre dos chicas.
Foto: Walter Reuter

Miguel Marcotrigiano puso en su facebook un link para celebrar a Manuel Altolaguirre.
  
Recuerdo unos versos del malagueño, estupendos, en los que afronta sabiamente la usura de los años: "Mírate en el espejo y luego mira/ estos retratos tuyos olvidados,/ pétalos son de tu belleza antigua". 
Altolaguirre, como Italo Svevo, Camus, Yurkievich, Juan Panero, Sebald, Rolando Escardó, Eduardo Cote Lamus, Gonzalo Arango y José Carlos Becerra, y también, como nuestros Blanco y Nazoa, murió en un accidente de automóvil.

"Angel que de un traspiés cayó en la tierra", dijo de él Vicente Aleixandre. 
Angel impresor del 27. 
No en balde, de la misma estirpe, el nieto Manuel Ulacia Altolaguirre, ido en el mar tempranamente, tuvo sus alas. 
P.D: No olvidemos a Roland Barthes ni a Jean Follain. El link que puso Miguel:

Monday, May 28, 2012

Campos de Leonor



El pasado viernes el diario El País celebró en una página el centenario de un libro de poemas: Campos de Castilla, de Antonio Machado. Una verdadera joya. En la nota se destacó la importancia que tuvo la estupenda recepción del libro para la vida de su autor. Algo crucial. Ese año había muerto Leonor, su joven esposa, y el poeta, abatido y desolado, se muda de pueblo. Así, de profesor de francés en el Instituto de Soria, pasó a ser lo mismo en el Instituto de Baeza. Allí renacerá lentamente, verso a verso. El 29 de abril de 1913 le escribe a su amigo José María Palacio y le pide que cuando la primavera ofrezca sus primeros lirios y las huertas sus primeras rosas, “en una tarde azul”, suba al Espino, “al alto Espino donde está su tierra”. Leonor vive desde entonces en el perenne abril de los campos de Castilla.

Para ella, la elegancia del ciprés que mencionó Machado en Las encinas.


Thursday, May 24, 2012

(Di)vagar y terminar en Rímini

Pietro da Rímini

Escribo invita Minerva hasta que brote la palabra justa. Me demoro en una línea. Abro un espacio para el silencio, pero el silencio no llega. Dejo escapar un vocablo que tenía en la punta de la lengua. Algún día retornará. Hace poco leí al uruguayo Levrero y disfruté su “discurso vacío”, sus terapias grafológicas. Me digo que puedo hacer lo mismo, pero abandono la idea antes de ensayarla. Recuerdo que el pintor Edgar Giménez me recomendó en San Felipe, “soltar la mano” y empezar a dibujar en un cuaderno. Tampoco lo hice. Ahora persisto sobre la página, tras la palabra esquiva. Puedo seguirla asediando, pero también detenerme y discurrir acerca de ese asedio incesante. Escribir que escribo invita Minerva hasta que brote la palabra justa…
 
Me interrumpo para decir que la mañana me trajo las devociones de Bonnefoy, quien dedicó una de ellas a los pintores de la escuela de Rímini.

Borro todo lo anterior para mirar a los alumnos de Giotto y quedarme con ellos un rato en la capilla.

Sunday, May 06, 2012

LECTURA CON PACIANA


Dentro de dos años celebraremos el centenario de Octavio Paz. Estoy seguro de que su libro Conjunciones y disyunciones será recordadísimo. Lo digo porque releo en este momento algunas de sus páginas y las encuentro deslumbrantes. Me detengo en las que figuran bajo el título Piras, mausoleos, sagrarios.

Paz se va al siglo XIV y sigue de cerca al Arcipreste de Hita en su pequeña ciudad. El clérigo viene de alguna incursión venatoria en un monte vecino. Ya está dentro de la iglesia en la que Paz lo consigue, paseándose en el atrio y acompañado por la Trotaconventos. El mexicano recuerda entonces unos versos de Diego Sánchez de Badajoz, unos versos que valen oro:


No me las enseñes más/ que me matarás”.

Los dice en alta voz y sale.

Poco antes, Paz había descrito lo que veía por la ventana: los mausoleos de los sultanes de la dinastía Lodi, cuyos domos le parecieron inmóviles magnolias. Se estaba haciendo de noche. Detuvo la escritura y pensó que, aunque el dios del Islam no es el de su devoción, esas tumbas le han descubierto la disolución de una lucha: la de la muerte con la vida.

Cierro el libro y profano la prosa del maestro para anotar esta paciana:


Es casi de noche.
Una luz difusa
permite ver las tumbas.
Ni piedra ni oro:
árboles y luna.

Un instante apenas
y sólo se ven los domos:
grandes magnolias inmóviles.

El cielo se ha dormido en el estanque.
No hay abajo ni arriba.

El mundo todo
en un rectángulo sereno.

Monday, April 23, 2012

PARA CERVANTES, EN EL DIA DEL IDIOMA

Espliego, lavanda

En algunos lugares se celebra el día del idioma regalando un libro y una rosa. Hermosa costumbre, sin duda.

Se valen también bellas palabras y poemas. Yo escojo dos vocablos: espliego y albahaca. Y dos poemas. El primero, de Angel Crespo. El segundo, de José Moreno Villa. Los copio y no los comento. Sólo los huelo...

EL ESPLIEGO

Aquella oveja a la que vi comer espliego, me decían que era imposible, animal ya sagrado aromado de púrpuras y pétalos, que no lo comen ellas, pausadamente hundía el hocico entre las hojas y las flores, que lo habría soñado, y parecía poseída por un verso mejor de Virgilio, que lo pensase bien, o por el momento más lírico de Garcilaso, y no me conformase con mis sueños, pero sí era verdad, ni me obstinase tanto, aunque no hubiese ovejas.

(Angel Crespo)


LA ALBAHACA

Ella tenía la flor de albahaca,
no en el florero,
sino en el encaje sutil de su alma.
Los visitantes
de su limpia casa
preguntan siempre:
¿Dónde está la maceta de la albahaca?
Y ella sonreía
con aquella bandera blanca
de sus dientes
o de sus enaguas,
sin descubrir el sitio
donde tenía la planta,
que no era el patio,
ni la sala,
ni el comedor,
ni la recámara.

(José Moreno Villa)

Monday, March 19, 2012

Tomás Navarro Tomás

Tomás Navarro Tomás

EL JUEGO

"El juego de hacer versos
-que no es un juego- es algo
parecido en principio
al placer solitario"

(Jaime Gil de Biedma)



Leo a Tomás Navarro, cuyo nombre completo (Tomás Navarro Tomás) se avenía notablemente con su oficio. No olvidemos que se dedicó, fecunda y largamente, a ser el gran estudioso español de la fonología.

Busco ejemplos de endecasílabos en las páginas de su clásico libro sobre métrica. Uno heroico y otro melódico. Encuentro dos de Garcilaso. Para el primero: “El dulce lamentar de dos pastores”. Para el segundo: “Alegrando la vista y el oído”.

A partir de esos ejemplos se me ocurre describir este momento y me digo, jugando como quien juega un solitario:

La luz de la mañana y su sonido,
al entrar a la sala detuvieron
su vista en el libro de Navarro
y leyeron también a Garcilaso.”   

“Tomás Navarro Tomás”: un heptasílabo perfecto.

Saturday, February 25, 2012

"B" de Borges y Belmonte

Belmonte

Leo los poemas de Gerardo Diego dedicados al toreo y todos me parecen metáforas de su escritura.

Tauromaquia y arte poética se avienen.

Me gustaria algún día escribir un buen molinete, pero qué difícil es empezar por naturales y rematar con un adorno idóneo y sorpresivo...

Y ahora me pregunto ¿cómo se llama en el toreo la elegante caída borgeana de la frase, esa que sólo el maestro porteño pudo practicar en sus ficciones?

Saturday, February 18, 2012

MONTALE Y SABA

Eugenio Montale

Sólo para abrazar al poeta Montale viajó a Florencia un día Umberto Saba.

Cuando mis hijos estaban pequeños yo solía fatigarlos con versos. Ellos oían callados. El breve poema FIRENZE del triestino era uno de mis predilectos,

Pasados unos meses de esa fiebre, saliendo de la casa, ya en el estacionamiento, Martín dijo de pronto “¡Al poeta Montale!”. Con esa inesperada ráfaga de la memoria, supe que los ecos de los nombres tienen su propio ritmo.

He abierto hoy un libro de Montale. Leo en unas de sus líneas, que algunos agregados de la palabra y ciertos tonos, son los que trazan la belleza del poema. Es un libro que reúne conferencias, entrevistas y discursos, incluido el que pronunció ante la Academia sueca el día en que recibió el Premio Nobel. Paso sus páginas sin leer más nada. La imagen del poeta Saba abrazándolo en Florencia lo es todo en este instante. Lo son también los ecos. Y sobre todo, la reminiscencia.



FIRENZE

Per abbracciare il poeta Montale
-generosa e la sua tristezza- sono
nella cittá che mi fu cara. E’ come
se ogni pietra che il piede batte fosse
il mio cuore, il mio male
di un tempo. Ma non ho rimpianti. Nasce
-altra costellazione- un’altra etá.


UMBERTO SABA

Monday, February 13, 2012

TRAS LA LITURGIA DE LOS CUERPOS NO HAY TRISTEZA

Tolstoi

Hoy me acompañan Cernuda, Lezama y los poetas de una antología española. Están sobre la mesa. Siento la cercanía de su fuerza y la intimidad de sus enigmas nunca descifrados. Forman parte de  una familia que se ha hecho inabordable con el tiempo.  Integro con ellos una raza cuya extinción ha sido decretada. Mientras tanto, ellos y yo nos hacemos los locos. Murmuran entre sí y yo los dejo.

Una página vista por encima y la imagen que desde ella se dispara, acaban de copar la escena.  

Es Tolstoi, que no estaba convocado.

En un poema de la antología de Hiperión, el poeta Miguel Angel Velasco, de Mallorca, me acaba de decir que “…Tolstoi (…) sólo sonreía/ después de nadar hondo en un brío de sábanas,/ porque tras la liturgia de los cuerpos,/ en contra del proverbio, no hay tristeza”.

Y yo agradezco ese milagro.

Thursday, February 09, 2012

Aquiles y el padre de George Steiner


LA MUERTE DE LICAON
Lo impresión que causó ese episodio de la Ilíada en Steiner es realmente conmovedora. Se encuentra en su libro Errata:
George Steiner aún no ha cumplido seis años y su padre le está leyendo el poema de Homero, al parecer, en una traducción de Voss. Acaba de llegar al pasaje en el que Licaón está implorando piedad. Aquiles va a responderle, pero en ese mismo instante, el padre interrumpe la lectura, alegando que hay una laguna en la traducción. ¡No puede ser! ¿Qué pasó con Licaón? se pregunta el niño. Aprovechando su inmensa curiosidad, el padre le propone leer directamente de la edición griega que tiene sobre la mesa, con la ayuda de un diccionario. Eso hacen.
Al poco tiempo ambos lectores incorporan en su memoria, para siempre, la "serena crueldad" y el "dulce terror" de Aquiles, que, como sabemos, mató a Licaón, cuando éste solicitaba clemencia de rodillas.

La crueldad de Aquiles. La fecunda "crueldad" del señor Steiner.

INDAGACION DE LA MAÑANA


Indagación de la mañana. Desplegar una mirada que transfigure las cosas. ¿Será posible?

En un luminoso ensayo me encuentro con esto: “¿Qué será ver siempre la misma faz junto a nosotros al despertar? ¿Las mismas cosas? ¿Las mismas calles?”.

Voy al balcón y miro el mismo cielo, menos nublado que ayer, y a un hombre sentado en un banco, junto al cedro, ensimismado.
 
Es Luis Cernuda, autor del ensayo en el que acabo de leer aquello.

Friday, February 03, 2012

HAGIOGRAFIA Y MUSICA MILITAR




LA MUSICA MILITAR NUNCA ME PUDO LEVANTAR

En materia de hagiografías, me quedo con la de San Juan de la Cruz, porque es poética. Las del poder -y desde el poder- son detestables, ayer y ahora. Y si militares, monstruosas. Intentan la legitimación de las imposturas con un falso relato heroico y refuerzan la política, no como agonística, sino como espectáculo.

Oigamos más bien a Georges Brassens cantando su canción en la inolvidable versión antifranquista y antimilitar de Paco Ibáñez:

Wednesday, February 01, 2012

La ciudad convivida (y convidada)



Saliendo del Parque Ayacucho, carrera 15 con calle 41. A la derecha,, el Colegio María Auxiliadora

...La historia comenzó hace mucho tiempo, en Barquisimeto, cuando desde un gris autobús escolar los días nos deparaban barrios y calles nunca vistos. La vieja avenida 20, con sus naranjillos, todavía no había sido depredada y podíamos leer sus avisos colgantes y compartir el solaz de sus sombras, o de sus “sombritas”, como solemos llamar a esos pequeños oasis de nuestras calles encendidas. La historia, sin duda, comenzó con la demolición de algunos edificios intrigantes, cuya altura asombraba en los 50. “Euskal Herría”, se llamaba uno de ellos, ubicado en la carrera 19 con la Vargas y escenario de las travesuras que recuerda mi cuñado Josué Couri, vecino de esos pagos. Desde su azotea, probando vidas, volaron gatos (Lezama Lima avant la lettre) cuando aún no comenzaba su abandono. Nadie hasta ahora –que yo sepa- lo despidió con los honores que en justicia –no sólo vasca- merecía. Para mí es una imagen a distancia, un espacio enigmático de la memoria, un lugar robado a la curiosidad.

Podía continuar con la enumeración de otros sitios, no precisamente “históricos” ni “centrales”, invocados por el inevitable arbitrio de quien escribe. Sin embargo, estimo que uno solo es suficiente ejemplo de la extendida intimidad que deseo destacar, porque cada quien tiene la suya y puede contemplarla en su memoria, que aloja lugares entrevistos y lejanos, o pequeños recodos que la fantasía va convirtiendo en entrañables. Algunos tendrán la imagen de un cine en la Av. 20, borrado de la noche a la mañana, o de una esquina en la que estuvo una apretada bodega en la 16 con 39, o simplemente, la de un banquito de mármol en el Parque Ayacucho cuando el chuco Torres y yo esperábamos la hora de salida, frente al inolvidable Colegio María Auxiliadora, milagrosamente en pie, pese a la inclemente devastación que lo circunda.

Todos tenemos un “ubi sunt” particular, una aflicción poblada por el tiempo y su implacable paso, que no sólo incluye lugares y personas, sino también instituciones destruidas o “transformadas” (por ejemplo, ahora mismo me pregunto: ¿qué se fizo la FUDECO verdadera? porque sé que este "rancho"  millonario que sigue llevando el viejo nombre, nada tiene que ver con aquélla).

También la ciudades son sus hombres, por decirlo con la inversión literal del inolvidable y bello título de Oswaldo Trejo (También los hombres son ciudades). No pretendo que una suma secreta de recuerdos constituya algo más que un patrimonio personal, pero percibo que sin ellos no es posible recuperar y revivir ningún patrimonio colectivo...

Tuesday, December 06, 2011

BARRIO DE GRACIA


Hoy me han dado ganas de caminar por algunas calles del barrio de Gràcia de Barcelona, detenerme un rato en la Plaza Rovira y entrar a aquel famoso bar que aparece en las novelas de Marsé y en una célebre canción de Aute. Después de tomarme allí una copa de fino y de escuchar el relato del barman acerca de la filmación de la película que no pudo hacer Erice, iría a sentarme un momento al lado de Rovira y Trías, para dejarme llevar minutos más tarde por mi pulsión de bibliópata y entrar en la primera librería de viejo que me encuentre. Preguntaría por algún libro de Mercé Rodoreda, para irme hasta la Plaza del Diamante y ofrendarle en silencio mi homenaje.

Emprendería satisfecho mi retorno por Torrent de la Olla, pensando en que por esa acera caminó muchas veces el escritor Joan Perucho. Entraría en el restaurante griego que por allí se encuentra, para hacer una reservación y recordar más tarde a Juan Manuel. Al llegar a la esquina de la Travessera, tomaría la decisión de entrar a la biblioteca que hace diez años estaban construyendo para fatiga matutina de nuestros oídos o de ir de una vez al colmado de los maños para comprar un vino.

Tal vez, como suele ocurrir en estas caminatas, en las que uno se deja llevar por los ociosos caprichos del  flâneur, una tercera opción surgiría. Y así, entre el olor de los naranjos, lo más probable es que me vaya hasta la Plaza Taulet para contemplar la torre y dar las gracias al campanario de Gràcia por esta dicha inesperada. 

Thursday, December 01, 2011

Los estudiantes de la mesa redonda son los de la UNEY




Cuando María Zambrano, la gran filósofa del siglo XX, recordaba sus años de estudiante universitaria en Madrid, revivía un regocijo invulnerable: el de haber asistido a las clases de Ortega. Ese sublime ejercicio de la memoria le permitía acceder de nuevo al aula, para comprobar en menos de diez minutos, que la universidad enriquecía su espíritu y despertaba su fervor. Atrás quedaban las urgencias formales, los grados y las evaluaciones. Un espacio distinto se abría,  más allá de la grisura curricular. Vislumbraba otros horizontes y se sentía atraída por la palabra del filósofo. Interpelada por cierta angustia, llegaba a preguntarse: ¿cómo es posible haber ignorado que la universidad es algo muy distinto a una oficina dispensadora de licencias? María Zambrano se trasladaba entonces al estado de gracia del amor intelectual y de ese modo daba inicio a su ilimitado afán de pensar y de sentir.

Que una universidad nos trate como si todos pudiéramos ser María Zambrano, no debería ser el privilegio de unos pocos, sino el propósito único de los lugares que se presumen académicos. Hoy debemos reconocer, con más desconsuelo que certeza, que ese camino se ha extraviado entre nosotros. Durante casi trece años, la UNEY intentó recuperarlo, siempre con nobles intenciones, por encima de aciertos y de fallas. Ahora vemos con estupor, cómo lo alcanzado con su esfuerzo, es desconocido y vulnerado por una frágil entente de mediocres.

Lo hemos dicho en otras ocasiones: los burócratas obedecen al reflejo condicionado de la estupidez. Si alguno de ellos fue lúcido, automáticamente deja de serlo con la práctica del despotismo, aunque éste sea menor y efímero. Borges hablaba de “tristes monotonías”. Nosotros, en apenas tres meses, ante esta brutal e ignominiosa intervención, hemos presenciado  un catálogo bufo de las mismas, con su inevitable renglón de fementidos. Nada que no esté en el libreto de todas las infamias: amenazas, terror, persecuciones.

Pero… una piedra en el zapato de los asaltantes, hace estragos: la hidalguía, la olvidada hidalguía de los estudiantes, recuperada en Guama por los adalides de Resistencia UNEY, mantiene encendida una llama rebelde, una llama que se aviva sin pausa.

Con una hermosa página de un viejo escritor de América Latina, Germán Arciniegas, entro esta mañana al aula 14 y les leo:

Metámonos en la taberna de la historia. Que vengan aquí, a la mesa redonda, y a conversar con el estudiante de América, estudiantes de todos los tiempos. Nadie se escandalice: nunca tuvimos sitio más decoroso para platicar… Hemos sido conspiradores tradicionales. De todos los tiempos. Llevamos la revolución en el alma. No medimos el dolor ni el sacrificio. El gesto que más seduce a nuestras juventudes es verter la vida sobre una bella ilusión.

Hemos conspirado. La conspiración es apagamiento de voces y ruidos para captar fuerzas ocultas. Recoger acentos escondidos por donde circulan anhelos íntimos… mientras las dictaduras eclipsan el sol en las plazas públicas. En horas de azar y desventura conspiran el deseo de liberación, el sentimiento de justicia, la voz de la sabiduría; anhelos de nuestras vidas insumisas. El orden establecido, el conformismo, la pasividad, nos miran con recelo y encuentran sospechosos.

Se nos tuvo por truhanes, pícaros o badulaques (también por vándalos en Guama), porque no se doblaron nuestras frentes al peso de una idea burguesa… El estudiante vive identificando la razón de su vida con la de sus ideas. Trasfunde en ellas carne y huesos. Darse así es obra maestra de la sinceridad. Y esta es nuestra obra maestra, nuestro placer. … Y aquí estamos todos”.

Para los estudiantes de Resistencia UNEY, estudiantes de la mesa redonda, este momento inderrotable de poesía.

Sunday, November 20, 2011

Siempre nos quedará el Quijote



"De verdad, verdad, la última vez que ganaron los míos fue en la batalla naval de Salamina, cuando los griegos derrotaron a los invasores persas, allá por el siglo V antes de Cristo"
(Antonio Muñoz Molina)

¡Qué día el de hoy para España! Hace 36 años la muerte la libró de Franco, pero todavía no se ha librado de sí misma.

Vallejo se lo advirtió famosamente: "Cuídate España de tu propia España", pero nada.

De todos modos, siempre nos quedará el Quijote:

Por más que el aspa le voltee
y españa le derrote
y cornee,
poderoso caballero
es Don Quijote.


Blas de Otero

Friday, November 18, 2011

Pilar Donoso o el designio insalvable


Después de leer el descarnado y valiente libro que escribió sobre sus padres,  podríamos haber pensado que pronto vendría la muerte pavesiana y tendría sus ojos. Releo las ominosa primera página y las palabras que percibí espeluznantes hace unos meses, tienen ahora la cruel imponencia de la profecía cumplida. Pilar Donoso se suicidó el martes pasado en Chile. De algún modo ese final había sido anunciado por su padre, el gran novelista José Donoso, en una anotación del viernes 23 de abril de 1993, en la que su hija era un personaje de ficción con un designio insalvable.

La devastación anímica que produjo en Pilar la escritura de Correr el tupido velo, llegó a su fin. En ese libro no hizo sólo la confesional biografía de su padre. Hizo la novela de su familia o la crónica de unas almas demacradas para las que no había fronteras entre ficción y realidad. Contó amores y odios, terrores y alegrías. Mostró las cartas, los diarios, los humores ocultos. Después de hacer eso, vinieron el descanso temporal y cierto alivio, pero la puerta de la caída había quedado abierta y el demonio meridiano, presente en la dedicatoria, se encargó de cumplir el presagio sombrío:

Escribir este libro tuvo grandes consecuencias para mí, pérdidas irreparables y, seguramente, habrá más. Es por ello que, como continuidad de mi historia, se lo dedico a mis hijos: Natalia, Clara y Felipe.

Y hubo más. Hace tres días en su casa de Providencia, en Santiago, vino la muerte y tuvo sus ojos.




Tuesday, November 01, 2011

Luis Antonio de Villena o el fervor de la belleza


Ayer estuve leyendo poemas de Luis Antonio de Villena, poemas de sus primeros libros, en los que mostraba un profundo fervor por la belleza, fervor que compartió con compañeros suyos de generación, en particular, con algunos de los “nueve novísimos”, entre los cuales él pudo figurar con más méritos que dos o tres de los escogidos por Castellet. Para nada importó después que su nombre no estuviese en esa histórica antología de los setenta. El genuino sello  “veneciano” de su obra ocupó un sitio importante en la poesía española de ese tiempo. Nuevos aires vendrían a refrescarla pronto y Villena decantaría su contagioso hedonismo literario en páginas hermosas que cuentan una vida de lecturas, noches, tabernas, desarreglos y deseos. Una vida que enaltece cuerpos, hermosos cuerpos reales, así como el recuerdo de nuevos y viejos esplendores.

Villena ha escrito novelas, cuentos, artículos, ensayos y ediciones críticas. Ha hecho antologías y traducciones. Y todo con una gracia que ha podido exhibir sin timidez, porque lo respaldan su enorme talento y su formidable cultura, para no hablar de su nunca oculto amor por griegos y latinos.  

Hace unos días leí de nuevo el precioso poema dedicado a Ogata Korin. Me lo leí en voz alta, entre moroso y efusivo, como queriendo detener “la efímera sensación de la belleza”. Repetí unos versos para regodearme en su cadencia e imaginarme al dandy japonés envuelto en la más fina de las sedas. Sólo la poesía permite esos placeres fulgurantes.

Revisando ayer una nota biográfica de Villena me percaté de que cumple años el 31 de octubre. Hoy, precisamente. Escribo estas líneas como pequeño homenaje al delicado esteta, quien tradujo, por cierto, Cartas de cumpleaños, de Ted Hughes, cuyo título calza perfecto en este día en que el muchacho eterno de Madrid alcanza la serena madurez de los 60.

Dijo de sí mismo al comenzar una semblanza: “Mi biografía no es recomendable. Mi biblioteca, por el contrario, es muy recomendable

¡Feliz cumpleaños, Villena!

Thursday, October 27, 2011

LA MODA SOY YO O FORTUNY QUE TIENE UNO

Señora de Conde Nast y Lilian Gish, con Delphos

Natasha Rambova, mujer de Rodolfo Valentino, con un Delphos

Conservo el lejano recuerdo de una novela que Pere Gimferrer escribió sobre ellos (padre e hijo) a comienzos de los ochenta. No la tengo a mano para citar alguno de sus párrafos espléndidos, pero puedo apoyarme en Proust para recrear el formidable mundo de una estética adorada por el poeta catalán y que sus dos paisanos tejieron con magnífica armonía. El padre pintó las telas y el hijo (que no nació en Reus, sino en Granada) las transformó en indumentaria. Precisamente, de “indumentos gofrados” de Fortuny habla García Baena en un poema veneciano, uno de esos poemas suyos tan atentos a los detalles delicados o al fulgor de un lujo antiguo.   

Mariano Fortuny Madrazo en su taller de Venecia se dedicó a deslumbrar el mundo dannunziano de la belle époque. Tomó de los griegos imágenes que le permitieron diseñar el Delphos; de Canaletto, trajes, y de Tiépolo, el rosado. Vistió con osadía a las divas del cine mudo y lo hizo como quien saca a bailar a una escultura clásica. Se regodeó en los accesorios morunos de Venecia y Orson Welles llegó a pedirle el vestuario de su Otelo.  Fue -y es- una leyenda proustiana.

Hubiera podido decir con certeza, a lo largo de varias décadas, lo que ahora dice mi hijo Martín, con desenfado literal y fotográfico: La moda soy yo. Lo era Fortuny, a despecho de la marca en que terminan convirtiéndose algunos diseñadores, por más literatura y arte que pongan a deambular en los salones de las fiestas o bajo el indiscreto enfoque de las candilejas.

No hablo más, porque acá está Proust, mostrando su fascinación por el vestido, vale decir, por los vestidos de Fortuny como escritura proustiana:  

“El vestido de Fortuny que llevaba esa noche Albertine se me antojó la sombra tentadora de aquella Venecia invisible. Estaba invadido de ornamentación árabe como Venecia, como los palacios de Venecia disimulados a la manera de las sultanas detrás de un velo calado de piedra, como las encuadernaciones de la Biblioteca Ambrosiana, como las columnas cuyas aves orientales, que significan alternativamente la muerte y la vida, se repetían en los espejeos de la tela, de un azul oscuro que, a medida que se acercaba mi mirada, se metamorfoseaba en oro maleable a causa de las mismas transmutaciones que, ante la góndola que se aproxima, transforman en metal esplendente el azur del Gran Canal. Y las mangas estaban forradas de un rosa cereza tan peculiarmente veneciano, que lo llaman rosa Tiépolo"

(Marcel Proust. La prisionera)

Monday, October 24, 2011

Un día aciago en la ciudad de Guama


Lo dijo así el Turco Najul: 
"Quien iba a pensar que una universidad bien educada, revolucionaria en el más auténtico sentido del término, innovadora como ninguna otra en el país, cuyo proyecto se fue tejiendo con un cuidado único, terminaría abofeteada por unos políticos antediluvianos, que hicieron oídos a la envidia y las pasiones más bajas de la comarca. La mediocridad del medio resultó incapaz de tolerar tanta excelencia. ...Y lo peor, algunos compañeros de trabajo, una minoría, es verdad, no supieron estar a la altura del momento. Mi saludo fraterno a Freddy y a todos los que van dando la cara en este aciago día. Entre tanto, por decisión de unas autoridades públicas que no merecen ese rango le han dispuesto a nuestra Uney una temporada en el infierno".
JOSE LUIS NAJUL