Sunday, September 02, 2007

La esfera celeste de Niteroi

Museo de Arte Contemporáneo de Niteroi. El museo se contiene a sí mismo

Las dos aguas

Sonata para mar y viento.

Diálogo de las aguas en el aleph de Niemeyer.

Al entrar, tus pasos rojos.

Adentro puedes contemplar el universo.

Friday, August 31, 2007

José Francisco Sucre, in memoriam

Antes de irme de viaje a Río y a Buenos Aires leí en El Nacional el obituario de José Francisco Sucre. En ese momento yo iba hacia Caracas. Recordé sus libros y me propuse buscarlos en mi biblioteca cuando regresara. Eso hice la semana pasada y releí con gusto algunas de sus páginas, especialmente las de Búsquedas y símbolos (M.E. Colección Vigilia, Caracas, 1967) y las de El marxismo en la actualidad (Edit. Doña Bárbara, Caracas, 1966).
Creo que Sucre fue un ensayista valioso, pero inmerecidamente poco conocido y estimado. En una época se le vislumbró otro destino. Oí decir que en sus tiempos de joven fue la mayor promesa intelectual de Venezuela. Por lo menos, así lo afirmaban algunos adecos de entonces como Manuel Alfredo Rodríguez, en gozoso ejercicio de la vieja manía de anticiparse a las consagraciones.
Me interesó cómo trata Sucre el tema de la naturaleza en la poesía de Juan Liscano y, en general, todos los ensayos literarios de Búsquedas y símbolos, densos y llenos de inteligentes sugerencias, de imágenes leídas, sentidas y pensadas.
Su pensamiento liberal y su condición de militante de la socialdemocracia están dignamente expresados en El marxismo en la actualidad, un libro antimarxista, lúcido, bien escrito y propiciador de un buen debate. No recuerdo con precisión, pero me parece que Carlos Rangel lo omitió (o lo ignoró) como antecedente importante de sus trabajos. ¿Le pareció demasiado socialdemócrata?
Con José Francisco Sucre (“Quico” Sucre, le decían sus amigos) se fue otro representante del grupo literario Cantaclaro. Sobrevivió sólo por unos meses a su paisano Jesús Sanoja Hernández. Juntos acompañaron a Liscano, al poeta Muñoz, a Jesús Zambrano y a Miguel García Mackle en la legendaria e incautada revista Cantaclaro. ¿Estuvo también allí su hermano Guillermo, poeta y crítico de obra fundadora y perdurable?.
Volveré sobre Búsquedas y símbolos, porque creo que es en la literatura donde se conserva mejor la pluma reflexiva y clara de José Francisco Sucre, que en paz descanse.

Tuesday, August 28, 2007

Umbral

Francisco Umbral

No recuerdo cuándo dejé de leerlo, pero sí la época en que descubrí su prosa de articulista fascinante. Fue en la Barcelona del 74 (o 75). Al enterarme de que murió esta mañana, mi memoria se trasladó de inmediato al momento en que lo descubrí en las páginas de un periódico llamado Mundo Diario, del que me hice comprador sabatino sólo para leerlo a él. Su humor y su chispeante irreverencia me habían capturado. Procuré contagiar de "umbralismo" a otras personas y creo haberlo conseguido con mi amiga Inés, del consulado. Poco después moriría Franco y la historia sería otra, por fortuna. Con el Diario de un snob Francisco Umbral se convertiría en uno los columnistas más clamorosamente celebrados de la transición y del destape. Además de prosista inteligentísimo y brillante, autor de numerosas novelas y de ensayos de enorme éxito, Umbral se fue tornando también en un "personaje" un tanto fatuo que nunca tuvo mi adhesión. Así, fui alejándome de sus páginas, pero jamás perdí el amable gusto de sus primeros libros y de los muchísimos artículos espléndidos que salieron de su pluma en los setenta. Menciono un título que conservo desde mis tiempos barceloneses: Museo nacional del mal gusto, una delicia de sarcasmo sangrante y corrosivo que guardo en mi biblioteca como un pequeño tesoro. Y una confesión final: aunque no sea una preferencia muy compartida y compartible, la Leyenda del César Visionario es uno de los libros sobre Franco que más me ha gustado.

Gracias, Francisco Umbral, por tantas horas de deleite. Y que descanses en la infinita paz que ganaste esta mañana.

Saturday, August 25, 2007

Olivia

Flores de olivo

Casi al amanecer,
Olivia.

Bienvenida.

Toda nuestra alegría y un cálido abrazo para sus padres Maito y Martín.

Thursday, August 23, 2007

Fui por Lavalle ayer

Santiago Arrieta y Mecha Ortiz

"¿Dónde están los muchachos de entonces?
Barra antigua de ayer ¿dónde está?"
(Tiempos viejos. Letra: Manuel Romero. Música: Francisco Canaro)
Comienzo a revisar los libros, discos y videos que traje de Buenos Aires. Me esperan, entre otros, Horacio González, Sergio Chejfec, Martín Caparrós, Emilio de Ipola, Abelardo Castillo, María Estela Monti, Adriana Varela, Tita Merello y hasta Isidoro Cañones. Veo ahora Los muchachos de antes no usaban gomina, película que este año cumplió 70 y cuya copia en DVD compré en una tienda de Lavalle hace unos días. Recuerdo una escena estupenda de una novela de Carlos Fuentes donde por vez primera me topé con ese viejo film. La escena ocurre en un cine de Lavalle y la novela es Cambio de piel, de donde tomo este fragmento:

"...Tomaste por Lavalle para ver las carteleras de los cines y averiguar si había nuevas o viejas películas que se te hubieran pasado. Proyectaban, sin anunciarlas, de sorpresa, viejas películas argentinas que te divertían mucho. Melodramas terribles, con muchos tangos, con mucha nostalgia de la belle époque del Centenario, con mucho folklore de los barrios portuarios. Te detuviste frente a cada cine de la treintena que hay en Lavalle; ibas vestida con un estampado de seda anaranjada y zapatos blancos de tacón alto que iban recogiendo el alquitrán y una bolsa de cuero comprada en Buenos Aires y viste los carteles y fotografías de un programa triple de Luis Sandrini y junto daban La Vuelta de rocha, con Mercedes Simone y Hugo del Carril y a ti te encantaba la música porteña en esa época y en el verano ibas a los restaurantes al aire libre de Maldonado, de Belgrano, del camino al Tigre, para escuchar las orquestas de Canaro o Pichuco; (...). Por fin te detuviste en las fotos de Los muchachos de antes no usaban gomina, que te apasionaba. Compraste el boleto en la taquilla y entraste a ese cine pequeño, estrecho, con butacas de madera altas e incómodas, donde el ruido de los ventiladores era más fuerte que el de la banda sonora y encontraste un lugar en las primeras filas. Ya había empezado la película y los dos pitucos del 900 andaban de farra y acababan de conocer a la hetaira máxima del Centenario, la rubia Mireya que era Mecha Ortiz y la pareja iba a bailar nada menos que la milonga El cisne (...) y tú querías sentirte relajada, opiada, a ver cómo la rubia Mireya, de gran cortesana, descendía con el destino inflexible del tango a vieja vendedora de flores en el arroyo, donde, desde luego, la descubren en el último rollo Arrieta y Parravicini, los galanes envejecidos. Veinticinco abriles que no volverán. Pensaste que el tango era una de las pocas formas contemporáneas de la tragedia y te levantaste".

Monday, August 06, 2007

Comité Jurídico

Eduardo Vío Grossi y Alejandra Voigt

Los chilenos en Río de Janeiro. El maestro y Alejandra.

Thursday, August 02, 2007

El Dionisos de Leblon



Anoche caminamos por la calle Dias Ferreira.

Porque Leblon fascinaba en todas las esquinas,

dimos paso a la poesía de la noche carioca.

Y fuimos, Cuchi, Elizabeth, Jean Michel, Eduardo, Mauricio y yo,

dominados por el parsimonioso Dionisos de Leblon...

Una sacerdotisa besó dos veces a Jean Michel

y nos despedimos, ya muy tarde,

alucinados,

redimidos

y felices.

Tuesday, July 17, 2007

El vicio académico

Goya, Los Caprichos

15-07-07: Escribiré un artículo sobre el vicio académico, frase que tomo de Cuchi. Se la escuché ayer en Salsipuedes, cuando hacía el café a las 6 de la mañana. Llamaré “vicio académico” al afán por los títulos, a ese desespero por acumular papeles que cunde casi con escándalo en los predios universitarios. En realidad, el vicio académico no es otra cosa que la manía por el capital curricular que tantas veces hemos denunciado en la UNEY.

El vicio académico cuenta con sólido apoyo reglamentario y financiero. Forma parte de una cultura que ha sustituido lo cualitativo por la academometría (palabra que no usaré, pero que por fea y contrahecha merece ser aplicada a los pobres universitarios de nuestro tiempo). Repito entonces: El vicio académico forma parte de una cultura que ha sustituido lo cualitativo por las mediciones. En las universidades de la decadencia se mide, se pesa y se suma y, sobre todo, se resta la inteligencia, la cultura, la imaginación y la poesía. Como en los versos de Heberto Padilla: ésas “no tienen aquí nada que hacer”. Proliferan los postgrados para satisfacer el vicio infatigable y no para incrementar el conocimiento. La proliferación incontrolada o, mejor dicho, controlada sólo por alcabalas burocráticas que la legitiman, lleva consigo un empobrecimiento humanístico y científico alarmante (alarmante para las pocas personas lúcidas que persisten en el medio, que las hay, todo hay que decirlo). Impera una especie de “feria de la alegría” en la oferta de cursos de cuarto nivel dirigida a reforzar el vicio académico y no a la solución de algún problema del país, menos aún, a satisfacer la genuina curiosidad cultural o científica que alguien pueda tener. No hay otro interés. Por eso, qué importa la pertinencia o la calidad de los postgrados que se ofrecen, qué importa la incultura de la mayoría de sus docentes y alumnos. Lo relevante es satisfacer el mercado y seguir alimentando la medianía de su oferta y su demanda. Así, el ramo se ve habitualmente enriquecido por universidades extranjeras que facilitan el voraz consumo de “doctorados” a distancia.

Quien no ha sido contagiado por el vicio es visto como un ser extraño y carente de aspiraciones. Al no formar parte del circuito, pasa a convertirse en un marginal académico, en una víctima del terrorismo curricular. Los casi impresentables reglamentos que sostienen el patético vicio lo excluyen de ascensos, reconocimientos y compensaciones, por más talento que demuestre en sus clases, investigaciones, escritos o diálogos cotidianos. O resiste buscando arduamente otros aires menos contaminados por el ridículo vicio o sucumbe ante la insistencia del medio, pasando a engrosar la nómina infeliz de los baldados mentales que copiosamente lo rodean. Habría que oponer una activa resistencia a ese demoledor trapiche académico, mediante alternativas sólidas, carentes de fetichismos normativos y aplicables de manera efectiva bajo el amparo de la experimentalidad y de la fuerza innovadora que conceden la conciencia y el talento críticos.

Si la exclusión que impunemente perpetra la (in)cultura curricular con las vocaciones e inteligencias de su propia casa constituye un torpe agravio a la justicia académica, más grave aún es el hecho innoble de que se prive a las universidades de incorporar como docentes o investigadores a personas valiosísimas, sólo por carecer del título exigido por las inflexibles normas de ingreso. El vicio académico se sostiene en un espíritu corporativo que frena cualquier intento de renovación, de cambio o de contacto con otros saberes y culturas. Ese espíritu coloniza a tirios y a troyanos, por más enconadas que sean sus diferencias políticas y amputa de realidad a las comarcas universitarias. Mientras los saberes populares y ancestrales dialogan en la calle, en los mustios cubículos de la academia se perpetúa el solipsismo. Hacerse de la vista gorda de lo que ocurre fuera de sus muros es una práctica constante de las universidades donde impera el vicio académico. Esa procaz manifestación de irresponsabilidad fue robustecida por el neoliberalismo y establecida como pauta por el Banco Mundial y sus compinches.

La deplorable tiranía del vicio académico nos ha llevado a profesionalizar todos los oficios y a redactar normas de carrera administrativa o "manuales de cargos" que exigen títulos y no competencias. Peor que eso: nos ha conducido a considerar como único propósito del sistema educativo, no la educación misma, sino la expedición de un papel que nos acredite para ejercer un cargo. Más que el conocimiento (el conocimiento precario y elitesco de antaño), al vicio académico le interesa la simulación del conocimiento.

Otra perversión, la gremial, lleva esto a consecuencias mayores: debes pertenecer al sindicato o al gremio para optar a una determinada función (con su sueldo completo) en tal o cual institución. Si no tienes el título y si no perteneces al colegio, no me importan tus conocimientos. Estás fuera de juego, o te pago menos. Conozco casos en los cuales la diferencia intelectual entre quien cumple con los requisitos de “formación” universitaria y quien no, es enorme. Siempre a favor del no licenciado o del no doctor. Esos casos son frecuentes. Desde luego, también son irritantes para quien se percata de una realidad absolutamente injusta en la distribución de los méritos y compensaciones económicas.

El vicio académico es ágrafo y áfono. Y por serlo, le disgusta el buen decir y la escritura elegante. Lo suyo son las monsergas de las revistas arbitradas que sólo circulan entre los miembros de la cofradía curricular. ¿De dónde viene el vicio académico? Viene de la deshumanización de nuestras universidades. Viene de la conversión de las casas de estudios en máquinas registradoras. Sí. Pero aún no estamos apuntando a las causas, sino a los productos. Creo que el vicio académico viene de la apropiación hegemónica del conocimiento por parte de unos pocos, quienes tienen interés en degradar al máximo a la universidad pública o en hacerse de ella para vaciarla de propósitos sociales. Aunque todavía no me satisface la respuesta, sé que ella apunta hacia una pista más segura para explicar esta miseria intelectual de nuestro tiempo, que, por fortuna, cuenta con algunas nobles excepciones que habré de reconocer y citar (conozco muy bien una experiencia contrastante) para adelantarme a la mecánica y falaz acusación de que estoy “generalizando”. Expertos en sofismas primarios, los productores y detentadores de chatarra académica no soportan la confrontación, menos aún el discurso severo que devele las penurias del modelo de conocimiento que ellos defienden o que anuncie el inminente colapso de unas universidades reñidas con la autocrítica y la renovación auténticas.
De todo eso escribiré.

Sunday, July 08, 2007

Guédez, como el río, fluye inmortal

Jesús Enrique Guédez
08-07-07: El lunes pasado me enteré de la muerte de Jesús Enrique Guédez. De inmediato me percaté de que en menos de un mes se nos había ido otro de los poetas de Tabla Redonda. Recuerdo, por cierto, que en el café que está frente a la librería Suma, hará unos cuatro años, Guédez me manifestó su dolor por el distanciamiento político con Sanoja y con algún otro compañero de generación y de antiguas luchas. Su último libro, Poemas crudos, muestra el desencanto por los viejos amigos. En una especie de ubi sunt en el que se pregunta por los revolucionarios de ayer (Balada del sí o el no), Guédez retornó a la palabra política, desacreditada y olvidada por muchos exquisitos. Nos recordó -en ese y otros poemas de su descarnado libro- que no siempre vivimos en torres verbales y que la voz poética es también la voz de los testigos. El poema está dedicado a la memoria del poeta Acosta Bello, un esteta, pero también un escritor dotado de una lúcida conciencia sobre su época.
Encuentro en Poemas crudos este deslinde del poeta Guédez con uno de sus viejos camaradas:

EL VIEJO AMIGO

El viejo amigo debe estar pensando
que yo he vivido sólo de recuerdos
cuando los hechos que vivimos cerca
se convirtieron para él en historia,
ideas de los políticos utopistas del poder
que veían pioneros en los jardines
de las mansiones de los poderosos.

Yo sólo recuerdo, no se me olvidan,
aquellos ideales, la sombra de una tarde,
la imprenta de tipos móviles enterrada
cerca de la tumba de un campesino
debajo de un árbol y a la orilla del río.

Ahora que estamos pensando mi amigo
y yo en decisiones políticas de otros,
cuando ya, viejo amigo, sólo servimos para pensar
y el cuerpo no aguanta un tramo de montaña
y la vida se nos ha complicado tanto
como yedras que trepan muros.

Para mi amigo la historia es un dogma
que explica con la máquina del silogismo.
Yo sólo recuerdo y me callo o escribo
como ahora, pensando en mi amigo.

Guédez hizo la distinción entre el recuerdo del pasado y la defensa de los nobles principios. Algunos compañeros suyos de generación se enorgullecen de haber cambiado de opinión, como si Guédez no lo hubiera hecho también muchas veces. De lo que no cambió Guédez fue de ideales y de afectos. Los renovó, los enriqueció, los puso a prueba y siguió soñando y soñándolos:

Entonces, ustedes, señores
que escogieron vivir su muerte,
déjennos, por nuestros hijos y por todos los que
todavía no saben nada de esto
y no tienen por qué saberlo,
déjennos soñar la vida, es nuestra, nos la dieron
nuestros padres
una noche de amor
para que la viviéramos amando
y sigan ustedes por ahí viviendo sus muertes
que a nosotros no nos van ni nos vienen.

Leo una semblanza que de sí mismo hizo el poeta y copio estas líneas espléndidas: "Pasó su infancia en Puerto Nutrias, donde aprendió a nadar, selló su pacto con Dios y vio la primera mujer desnuda. Eso es todo. Lo demás le ha venido por obra del medrador azar"

Director de cine, poeta y luchador, Guédez era sobre todo humilde, creo que verdaderamente humilde. Ahora podemos ir a Puerto Nutrias y decir con él:
El río fluye inmortal.

Friday, June 29, 2007

Gilberto Gil magistral

Gilberto Gil en el Seminario sobre Diversidad Cultural
Gilberto Gil no sólo pronunció un brillante discurso en la apertura del Seminario Internacional sobre Diversidad Cultural que se está realizando esta semana en Brasilia, sino que al finalizar las sesiones del día miércoles, sin que estuviera previsto, salió a cantar con el grupo que amenizaba el coctel de bienvenida a los participantes del seminario.

Fue un verdadero privilegio para quienes allí estuvimos.

Muito obrigado.

Sunday, June 24, 2007

Loyola

Angel C. Loyola


El paisaje y la alegría habitan la letra de Puerto Miranda.

Sus versos contienen la anchura de los ríos, el vuelo preciso de las aves, el arpa y sus arpegios, el sonido irreverente de los barcos, las muchachas del lugar cuando buscan casamiento y también el nombre de los ríos.

Recuerdo que Arnaldo Acosta Bello me habló del río Portuguesa, al que por su anchura en esa zona, lo apodan “la Portuguesa”, como muy bien lo llama “Angelcé” en la canción que escucho ahora.

Arnaldo nació en Camaguán y conocía entrañablemente sus esteros, sus ríos y sus mujeres.

No he ido nunca al Matiyure, pero tengo en mi memoria el relato que un día me hicieron el poeta Barrios y Florencio Sánchez cuando se acercaron a sus aguas y lo navegaron.

En la canción de Loyola la garza morena está volando hacia el Matiyure y en su vuelo incesante me detengo.

P.D:


“Llegando a Puerto Miranda
encontré el consuelo mío:
muchachas, tierras y arpa
con la majestad del río.
Vi volar la garza blanca.
Junto con garzón pionío,
salió la garza morena
con el pescuezo tendío.
Volando hacia Matiyure,
verdad, mi vida querida,
con despacio y sin desvio,
con despacio y sin desvío,
así va la garza blanca,
tú lo debes comprender,
volando en el medio ´el río,
volando en el medio ´el río.
Quien te ve Puerto Miranda
te armira por tu belleza
de tus lindas corocoras
y esas garzas paletas
que se paran en las playas
tan bonitas, tan extensas.
El Ruende, brazo de Apure,
también es la Portuguesa
los que le caen a tu río,
entonces, Puerto Miranda,
en esa anchura inmensa,
en esa anchura inmensa,
en donde llegan los barcos,
verdad, mi vida querida,
sonando las chapaletas".

Wednesday, May 30, 2007

El indiscreto encanto de la diversidad


1. La biodiversidad es un tema de la diversidad cultural y viceversa. Pienso, además, que seguir manteniendo una separación entre ambos conceptos es privarnos de un conocimiento integral y amplio acerca del grave problema que hoy nos ocupa. Tal vez ese problema tiene entre sus causas la visión unidimensional de que ha sido objeto. Mirar de modo parcial a la naturaleza forma parte de los hábitos de una cultura que se ha creído (y se cree) única. Esa cultura produjo (y produce) una ciencia y una técnica que se "legitiman" a sí mismas y que desconocen otras perspectivas, otros saberes u otras maneras de asumir la vida.

2. Debemos llamar a las cosas por su nombre: la poderosa máquina destructora de recursos naturales y de culturas cosecha hoy resultados y quiere, incluso, vendernos los desechos, mientras con profesional cinismo descarga en otros sus innegables culpas. Haber convertido todo en mercancía (aire, tierra, agua, bosques, culturas) es una inexorable consecuencia de las llamadas leyes del mercado. Todo fue intervenido por su poderosa mano indolente, pero una retórica difundida por sus medios de comunicación pretende liberar de responsabilidades a esa mano e imputar a la naturaleza misma. En materia de avilantez y de descaro ningún sistema parece igualarlo. Corrijo. Los socialismos reales, en otro terreno, han llegado a aventajarlo.

3. Si la diversidad cultural fuese algo más que un enunciado, otro gallo cantaría en materia ecológica. El reconocimiento de los saberes ancestrales nos proporcionaría otro trato con la naturaleza, un trato muchísimo más amable, desde luego. Pero de ese vínculo genuino hemos sido privados permanentemente por la dictadura impasible del capital. No por azar el centro hegemónico del capitalismo se ha opuesto por igual a la ratificación del Protocolo de Kyoto que a la aprobación de la Convención de la Diversidad de la Cultura.

4. Convivir con los otros y con la naturaleza es una cultura del humanismo y es a la vez un naturalismo de lo humano. El capital desconoce esa elevada forma de vida, no porque no la piense, sino porque es incapaz de sentirla.

5. El caso del etanol en los pueblos del maíz y el de las papeleras en Gualeguaychú iluminan hoy escenarios donde la beligerancia entre lo rentable y lo habitable (o entre el negocio y la vida) representa un desafío crucial para la supervivencia. ¿Hemos hecho lo necesario para que esas controversias sean más un hecho de la cultura –como debe ser- que de la política o la economía?

6. Pienso que el tema del calentamiento del planeta es también (o sobre todo) un tema de la poesía. Tiene la palabra el camarada Valente:

Cruzo un desierto y su secreta desolación sin nombre

Saturday, April 28, 2007

...si lo hubiera narrado Víctor Hugo


Para su grandeza total, al soberbio gol maradoniano de Messi sólo le faltó la narración irrepetible de Víctor Hugo Morales. Nadie es perfecto.

En España se quiso compensar esa carencia de este modo:

AS: El Getafe sufrió a Diego Messi

"El diario reproduce la voz de Manolo Lama en la Cadena SER: La va a tocar para Leo: ahí la tiene Messi; lo marcan dos, pisa la pelota Messi. Arranca por la derecha el genio del fútbol mundial, y deja el tercero ¡y va a tocar para Gudjohnsen! Siempre Messi ¡Genio! ¡Genio! ¡Genio! Ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta ¡Gooooool! ¡Gooooool! ¡Quiero llorar! ¡Dios santo! ¡Viva el fútbol! ¡Golaaazo! ¡Leooooo! ¡Messiiiiii! ¡Es para llorar, perdónenme! Messi, en una corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos, barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?... Donde dice Leo y Messi antes decía Diego y Maradona. Donde dice Gudjohnsen antes era Burruchaga. Y, claro, antes era una semifinal de un Mundial, mientras que anoche todo se limitaba a una semifinal de la Copa del Rey. Pero esto no quita que el gol de Messi -el primer gol de Messi, que luego hizo otro, enorme, estelar- merezca el honor de ser recordado parafraseando al uruguayo Víctor Hugo Morales, la voz que inmortalizó el golazo de Maradona a Inglaterra en México-86".

(Fuente: EL PAIS, Madrid)

Monday, April 09, 2007

El "inhallable" Deustua


08-04-07: En mis manos la antología de poetas peruanos que hizo Reynaldo Jiménez (El libro de unos sonidos. 37 poetas del Perú. Edit. tsé tsé, Buenos Aires, 2005). La conseguí hace poco en Buenos Aires. Creo que es excelente. Gracias a ella estoy leyendo a ese gran poeta que fue Raúl Deustua, el poeta "inhallable", según el decir de Mirko Lauer y Abelardo Oquendo. Sobre Deustua escribió entusiastamente Américo Ferrari, de quien, por cierto, también hay poemas en esta antología de Jiménez.

Raúl Deustua nació en 1921, al igual que Eielson y Sologuren, otros dos grandes. En 1949 se fue del Perú y no volvió jamás. Vivió en Nueva York y de allí se trasladó a Europa, siendo Ginebra, Viena y Roma las ciudades de sus sucesivos domicilios. También estuvo un tiempo en Nairobi, según los datos biográficos que menciona Jiménez. Murió en Roma en el 2004.

Paso rápida revista por mi memoria y concluyo que no recuerdo ninguna antología de poesía hispanoamericana que lo incluya. No está en la de Pellegrini. No está en la de José Olivio Jiménez. No está en la de Cobo Borda ni en la de Julio Ortega. No figura tampoco en la de Guillermo Sucre ni en la de Rodríguez Padrón. Supongo sí que debe aparecer en todas (o casi todas) las antologías de poetas peruanos. Ya todo esto me lo confirmará Gonzalo Ramírez, quien anda tras la caza de Deustua desde hace algún tiempo.

A Deustua lo conocía sólo por la Antología General de la Literatura Peruana de Sologuren, donde aparece un poema titulado Poema que subrayé en su momento porque me pareció apretado, inolvidable, prodigioso. También por unos fragmentos de Arquitectura del poema (1955), legendario primer libro, cuyo mínimo tiraje lo hace hoy en día codiciable pieza de colección.

En la antología peruana de Reynaldo Jiménez hay un poema rimado de nuestro autor que empieza así:

Esta es mi voz de incurable permanencia
devuelta a la forma del sol que me desvía
entre viejos y roídos telares de Florencia.
Vivo oculto al ay primero, a la rueda del tranvía
que es la O de Giotto
y una exacta columna de mi ausencia.

Me quito el sombrero ante la majestad de esas imágenes y ante esa "exacta columna de mi ausencia". No digo más.

¿Qué dijo Américo Ferrari de Raúl Deustua? Dijo esto: “La esfera poética de los versos de Raúl, existente, transparente, acerada y en las fronteras de la quietud, morada del verbo calcinado, vía por donde pasa el hombre nocturno en busca del centro luminoso e inalcanzable, morada a su vez de la aventura y del sigilo: sello, símbolo y signo oculto en su propia materia (…).”

Busco la antología de Sologuren para releer Poema.

Termino de fumarme un habano Bolívar. Lleno de humo y de recuerdos gratos copio versos de Raúl Deustua y me los voy repitiendo en alta voz :

POEMA

Un poema, la ruta del milagro
nocturno, la misma metáfora, algas
de un mar cansado, palpitante apenas,
gastado por el hombre, por la técnica
violada, rota por el incesante
conocer, recordar un alba ciega.
¿Adónde me conducen esas huellas?
Unas y otras son ecos lejanísimos,
trenes cargados, vías también ciegas.

Friday, April 06, 2007

Por la Casa Amarilla y por Diego

Lázaro Alvarez en la Casa Amarilla

La más famosa narración de gol de la historia es, sin duda, la que hizo Víctor Hugo cuando Maradona dejó atrás a todos los ingleses que se encontró en el camino aquel memorable día de 1986 en México. Víctor Hugo nos legó en esa ocasión una frase que hoy en día sirve para dar nombre a revistas literarias, a clubes deportivos o filosóficos y hasta para hacer un imprevisto piropo callejero: "Barrilete cósmico, de qué planeta viniste". Cualquier interesado puede escucharla bajándola por internet cuando guste, ya que muchas páginas de la red incluyen esa pieza antológica de la narración deportiva. No obstante su valor indiscutible, tengo para mí que la mejor manifestación de grandeza en el género la tuvo el propio Víctor Hugo cinco años antes. Con esa narración inigualable, metatextual a ratos, teatral en algún punto, minuciosa, onomatopéyica, pero también verbalmente prodigiosa, he dado clases de literatura y deportes, y de literatura a secas. La transcribo de seguidas:

Domina la pelota Comizzo, media vuelta para Ramón Díaz, la marca Córdoba, la marca Krazouski, gana Córdoba, se lleva la pelota, tres hombres por el camino, un cuarto que es Passarella. ¡Qué bien, pero qué bien, qué bien Córdoba! Arranca con todo por derecha y atrás viene Maradona por el tercero. Siempre Córdoba, se frena, se demora, permite que se acomode River, viene para Maradona, la domina cara a cara, escapa, ta ta ta ta ta ta ta, que sea que sea que sea que sea, ¡gol gol gol gol gol gol! ¡gooooolll! ¡goooollll! ¡gooooollll de Boca!.

¡Maradona! ¡Diego Armando Maradona!, el mejor jugador de fútbol del mundo, tras una jugada inolvidable de Córdoba que arrancó de izquierda a derecha, puso el centro para Maradona, la paró con la punta del zapato izquierdo y cuando le salió Fillol la enganchó, después pensó: que a la derecha, que a la izquierda, qué dónde la pongo, y Maradona eligió tocarla abajo sobre el parante izquierdo del arco que da a la vieja Casa Amarilla. Y les doy tantos, pero tantos datos porque pasarán muchos y muchos años y los hinchas de Boca seguirán hablando de este gol de ¡Diego! ¡grande! ¡Armando! ¡más grande! ¡Maradona!

Víctor Hugo Morales

(Abril de 1981, bajo la lluvia, “Cacho” Córdoba y Diego dejaron boquiabiertos no sólo al "pato" Fillol y al "conejo" Tarantini, sino a toda la Bombonera. Fue el primer clásico de Maradona).

P.D: Vladimir Delgado colocará muy pronto el audio de esta obra maestra de la narración.

Sunday, April 01, 2007

Sabineana (y IV)

Fuente de las Nereidas de Lola Mora. Costanera Sur

En Buenos Aires tengo más de lo que quiero,
pero lo que quiero nadie me lo da.

Buenos Aires: sos el sueño más porteño de Madrid.

(Joaquín Sabina en el Gran Rex)

Sabineana (III)

La Barra Brava acaba de salir de La Bombonera. Domingo, 18-03-07

De González Catán, en colectivo,
a la cancha de Boca, por Laguna,
va soñando -"Hoy ganamos el partido"-
la niña de los ojos de la luna.

Los muchachos de "la doce" más violentos,
cuando la "junan" en la Bombonera,
le piden a la Virgen de los Vientos,
que le levante a Paula la pollera.

(Joaquín Sabina, Dieguitos y Mafaldas)

Primera anotación del otoño

Palermo. Martín camina.

Caminar por Buenos Aires y sentir que se recorren las calles de viejas lecturas o de ciertas voces oídas en la infancia.

Asomarse a una esquina y ver que la casa que estaba ya no existe. El año pasado había una placa que indicaba que él había nacido allí. Hoy sólo queda el anuncio brutal de la demolición.

Ir por Santa Fe y dejarse llevar por sus murmullos. No sé qué verso saldrá algún día de mi memoria para encarnar en esos pasos. Siento que seguiré caminando por Santa Fe hasta que se cumpla algún destino.

Entrar al pasaje Güemes de la mano de Cortázar y salir lamentándome por parecer ahora más fama que cronopio.

Mirar el cielo y no ver la Cruz del Sur como en La Plata, majestuosa e imponente o, mejor todavía, viva y unánime como estaba en Gualeguaychú el lunes pasado.

Sentir que en Palermo él ya no está más, salvo en una esquina de la calle que ahora lleva su nombre.

Sospechar que algo me está esperando en San Telmo y saber que no estaré allí para descubrir de qué se trata.

Pronunciar en voz baja un título de Mujica Láinez: Misteriosa Buenos Aires.

Buscar el alma de Troilo, entrada ya la noche, en algún árbol de la calle Paraná, con la certeza de que hoy me iré a dormir sin bandoneón y de que el tango predilecto de Cuchi lo compuso Pichuco.

Saber que hubo noches de bastones largos y anotar que hace unas horas recordábamos a Rodolfo Walsh.

Admirar las flores de los palos borrachos. Nada más.

Desayunar con tres medialunas de manteca, café y jugo, en el Florida Gardens y escribir que hoy, 21 de marzo de 2007, puedo saludar tímidamente a la primavera en el otoño.

Saturday, March 31, 2007

Sabineana (II)


Plaza de Mayo, tarde del 17 de marzo de 2007

Buenos Aires es como contabas.
Hoy fui a pasear

y al llegar a la Plaza de Mayo

me dio por llorar
y me puse a gritar ¿dónde estás?


(Joaquín Sabina, Con la frente marchita)

Sunday, March 25, 2007

Sabineana (I)


¡Qué poco rato dura la vida eterna
por el túnel de tus piernas
entre Córdoba y Maipú!

(Joaquín Sabina, juglar de Madrid y de Buenos Aires)

Saturday, February 17, 2007

Casa(s)


1. La salida para el colegio una mañana. El frío y la neblina. No sé ahora si fueron muchas las mañanas así, pero esa, por lo menos, se ha impuesto en mi memoria. Chaqueta Mac Gregor y el rostro alegre en la calle. Color marrón de la chaqueta, el olor a lluvia tras los primeros pasos. La secreta relación con otro instante que dialoga conmigo desde el nombre de una casa. De nuevo lluvia. De nuevo la fugaz aparición de una palabra: Suiza.

2. Entré a la casa de mis vecinas. Los mosaicos verdes. Recuerdos que se mezclan. A la derecha la sala, con la imagen de ellos en un sofá, besándose lentamente. Cantaba Daniel Riolobos. Seguí hasta la cocina. Allí me esperaba la media mañana, la certidumbre de la amistad. Galletas y toddy.

3. La recreación entrañable de mi casa, la memoria de sus rincones, el saludo matutino de un antiguo pregón, la taza de café de los domingos, sin apuros; la llegada de Abelardo una mañana (su canto, su voz alegre, su figura imaginada desde el cuarto), esa hermosa mañana en que se fue el sarampión y se dio inicio a la historia del tío mítico, el perenne tío del siglo XIX.

4. Los helechos, la uña de danta, los porrones, el secreteo con las matas.
5. Un día entré a despedirme. La respiré toda y la quise guardar. Desde entonces soy yo quien la alberga.

Saturday, February 03, 2007

Caballos (VII)

Simone Martini
A Simone Martini le correspondió un lugar de honor en el paraíso por haber hecho el retrato de Petrarca, de quien fue amigo, y por pintar a estos dos seres en el instante en que eran una misma escena prodigiosa o un mismo fasto imponderable.

Sunday, January 28, 2007

Caballos (VI)

Gerard Ter Borch


Gerard Ter Borch ilustró una derrota y un exilio.

Dicho en menos palabras: pintó el destierro.


“De los sus ojos tan fuertemientre llorando”,

pero no voltea la cabeza el caballero abatido.

Nadie lo está catando.

P.D: Poco después de colgado este post me encontré con un poema de Juan Angel Mogollón (Venezuela) que parece escrito para ilustrar el cuadro de Gerard Ter Borch. Creo que Mogollón es uno de esos buenos poetas que están siempre fuera de modas y de cánones. Copio el poema:

El Sobreviviente

El hombre es un ser contingente lanzado entre dos nadas.

Martin Heidegger

El jinete regresa al círculo de sombras

con la frente doblada por la duda

¿Qué parajes desiertos recogieron su anhelo

su angustioso delirio y su congoja?

Tal vez un bosque hundido

un lago constelado

más que lujo del cielo

oyeron sus visiones

su frenético duelo con la muerte

Bajo la fría mirada

su corazón es pasto de un suplicio implacable

Y está solo en la Noche

Y acaso nada encuentre más allá de los astros.

Juan Angel Mogollón (Regreso de los sueños, Monte Avila Editores, 1973)

Ocho veces UNEY


La UNEY cumplirá mañana 8 años de fundada. Ha crecido a un ritmo pausado, pero seguro. Ha procurado siempre mantenerse fiel a su proyecto original, no imitando de manera mecánica a las universidades que la precedieron y tratando de ser un espacio libre para todos los saberes. No ha dado tumbos, pero ha sorteado escollos y cometido errores aleccionadoramente fecundantes. Se mantiene invisible para algunos, pero no resulta indiferente a quienes ya la conocen de cerca. Frente a sus propuestas y trabajos originales, algunos aprovechan para darle salida a la envidia o a la molicie intelectual. Otros, menos elocuentes, a sus sentimientos de admiración. La UNEY los interpela a todos y a todos abre sus puertas.

La UNEY es una “cosa rara” para ciertos espíritus adocenados, y para quienes buscan horizontes humanísticos en la educación venezolana, es un ejemplo a seguir. Ha sido apoyada con generosidad por algunos buenos amigos y conocidos y entorpecida por ciertas alimañas. Así, la quisieron echar de su sede en San Felipe (allí sigue), pero Guama le abrió sus puertas. Le han negado espacios en la capital del estado -aún cuando se los hubieran prometido-, pero se le han abierto otros –eso sí-, por su propio esfuerzo. Podríamos decir que se ha ganado a pulso cada metro de tierra que ocupa y eso tal vez sea una fortuna y no un sino. También ha sabido obtener estima nacional e internacional de personas e instituciones que la enorgullecen. Sabe nadar contra la corriente, pero cuando el cauce le es favorable no se descuida ni se deja llevar. Quiere ser una universidad de la cultura y aspira hacerle aportes importantes al país. Lucha contra las infalibles leyes de la mediocridad sabiendo con Lezama que “sólo lo difícil es estimulante”. Se siente feliz por todo lo que le ha ocurrido y sigue soñando.

Tuesday, January 23, 2007

Caballos (V)

Paolo Ucello. Batalla de San Romano

No nos ha sido dado aún descifrar su linaje misterioso, su belleza indomable. Son de otro mundo y de otros dioses. Ucello estuvo a punto de penetrar la leyenda de ese encanto.

Sunday, January 21, 2007

Caballos (IV)


"El potro de buena casta lleva siempre en la dehesa la cabeza levantada y bracea con gallardía, siempre va delante de los demás, es el primero en aventurarse en un río peligroso o en un puente desconocido, no se espanta de vanos estrépitos, tiene la cerviz erguida, muy abultado el animoso pecho".

Virgilio (Geórgicas)

Friday, January 19, 2007

Caballos (III)



LOS CABALLOS

Dos caballos escaparon a la matanza, uno negro y otro alazán. Fue todo lo que quedó vivo después de la derrota de las nacionees. Y Dios les envió un ángel, un hermosísimo potro blanco, con largas crines cenicientas, y por haber bebido tan dulcemente en el regato, fue reconocido por los caballos fugitivos. El alazán se arrodilló diciendo:

-¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

Alvaro Cunqueiro

Wednesday, January 17, 2007

Caballos (II)

Leonora Carrington
Hablan desde su mítica belleza.

¡Caballos de Leonora Carrington, vengan, por favor, a acompañarnos!

Monday, January 15, 2007

Caballos (I)

Gatamelatta nunca tuvo un caballo tan majestuoso como el que le regaló Donatello. Podemos verlo en Padua.

Sunday, January 14, 2007

Imagen y reflejo


Veo la mano del Parmigianino,

reflejada en el espejo convexo.


Pintar como se ve en el espejo.

Pintar la imagen reflejada.

¿No escribimos también así?

Paso a la desconocida


Paso a la desconocida

Entra a esta habitación y me entrega un libro sobre Warburg.

Me pide que vea su presencia en una de las ilustraciones.

Le hago caso.

Y ahí está, casi alada, llevada por el viento,
en un fresco de Ghirlandaio.

Thursday, January 11, 2007

Adiós a Yvonne de Carlo


Fue en la ya legendaria antología de Castellet (Nueve novísimos) donde leí el poema que Vázquez Montalbán le dedicó a Yvonne de Carlo, a quien yo conocía por la tele más que por el cine. Para mí era la Lily de Los Monstruos, aunque la hubiera visto alguna vez en un largometraje (transmitido tambíen por T.V). Era esa Lily que al pie de la escalera le entregaba a Herman el maletín y exigía su beso poniendo elocuentemente la mejilla izquierda. Así que la conocí primero como vampiresa simpática y genuina y no como falsa oriental del star system.

Por el poema de Vázquez Montalbán y por lo que escribió sobre ella Terenci Moix supe en la Barcelona de los setenta que Yvonne de Carlo había sido para ellos uno de sus más eróticos y entrañables mitos.

Hoy leo que acaba de morir (ella, no el mito). En su memoria, por las tardes de gusto que ella me dio en mi adolescencia, leo (y les copio) el poema de Manolo Vázquez:


¿Yvonne de Carlo? ¿Yvonne de Carlo?...
¡Ah! ¡Yvonne de Carlo!

El pan era negro o blanco
el aceite verde-lodazal
caquis los recuerdos
Yvonne de Carlo
era el technicolor
en su contorno lila destacaba
la boca corazón, el busto corazón
las bragas corazón en la danza
de Sherezade
y en su pequeñez
permanecía la promesa árabe
de la mujer portátil complacida
por el ritmo desnutrido
del tricycle-man

para nosotros era la chica
redimible como una maestra
de primera enseñanza
sus ojos grandes
pero sucios los hemos visto luego
abotonando la penumbra de las cafeterías
entonces eran
lo más parecido a los diamantes del tesoro
privado del Hombre Enmascarado
sorprendidos
de que Ana María la enamorada
del Guerrero del Antifaz más pareciera
Hija de María que Yvonne de Carlo
con su escote prefabricado y su fotogenia
de payasa
y cuando Mario Cabré, Mario Lepanto
Mario Tenorio, Mario Trento
Mario Gardner
la requebrara en el Festival de Cannes

(más arde y más se quema
cualquiera que te ama
amor, quien más te sigue
se quema en cuerpo y alma)

ambiguos
nos sentimos nacionalmente representados
mas personalmente burlados
a punto sin embargo de enamorarnos
de muchachas con más carne que hueso
de descoloridas bragas blancas
entrevistas
en furtivas correrías por parques
repletos de domingo
atardecía, alguien nos dijo
que las muchachas mueren seis días
cada mes
luego resucitan
aceptan cartas furtivas
y si te pareces a Peter Lanwford
se dejan besar.

MANUEL VAZQUEZ MONTALBAN

Saturday, January 06, 2007

Al Cardenales, desde el muro de los lamentos


Ayer fui a un juego de béisbol. Tenía muchísimo tiempo que no iba al stadium. Fui con el Turco Najul. Vimos perder de la manera más dolorosa al Cardenales. Cayó 7 a 4 frente a las Aguilas del Zulia. El Turco y yo habíamos bajado a "envenenarnos" con una tostada cuando escuchamos el increíble y fatídico anuncio del mencionado score.

Cardenales llegó al noveno con ventaja sobre las Aguilas (ganaba 4 a 2). Abriendo el noveno, un mal relevo y el error del novato Alcides Escobar, permitieron el empate del Zulia. Lo trágico vendría después.

Al final del noveno nuestro equipo puso tres hombres en base sin out y llegaron los turnos de sus mejores bateadores (Luis Jiménez, Alfonzo y Robert Pérez). Bien. Ocurrió lo que sólo a este Cardenales le podía pasar: no hizo ni una sola carrera (fue en ese momento cuando el Turco y yo bajamos a comernos algo y encontramos apenas las peligrosas tostadas de La Mama).

Perder el juego después de esa insólita improductividad no sólo era previsible. Era también merecido. El articulo de Saer hoy, en El Impulso, califica esa novena entrada de “pesadilla”. Concuerdo con él. Es la imagen perfecta para ilustrar el horror que vivimos hace unas horas en el “Antonio Herrera”.

El Turco y yo sentimos anoche que este Cardenales es peor que el de los inicios. En esa época remota perdíamos y perdíamos, pero había un halo romántico en el equipo (Rafael Cadenas llegó a decir que su adhesión al Cardenales reforzaba su inclinación por las causas perdidas).

Había también una ilusión, la ilusión de quien comienza a abrirse paso en medio de las dificultades. Una poética de las derrotas nos permitía tanto el consuelo como la apuesta por tiempos mejores.

La historia es conocida. Después de varias décadas de sufrido aprendizaje, vinieron los triunfos de los noventa y se abrió una era feliz que se prolongó hasta el 2000... Ahora vivimos este desastre de la decadencia, una decadencia que incluye a un público sin gracia, frío y abatido. En los noventa llegamos a reírnos de Hiram Paz, de Neudo Morales, de Tobías Hernández (of course) y hasta de “Ereú u u”, cuando los comparábamos con nuestras nuevas estrellas. Hoy, creo que vamos por el camino de añorarlos.

Que la calidad puede mantenerse pese a todo, lo demuestran Alfonso Saer y “Guante Mágico” Catarí. El primero, un narrador que persiste en su excelencia. El segundo, siempre errático, sigue cumpliendo a cabalidad con la tradición de atrapar el menor número posible de pelotas “fuera de juego”. Ese es su trabajo. Pero, lo que es el equipo en su conjunto, lo que muestra es el panorama de unas ruinas, la fotografía desvaída de un viejo esplendor. Eso sí, en los juegos hay ahora vistosos espectáculos con las mascotas y chicas que bailan un guión coreográfico de pacotilla comercial, mientras el juego propiamente dicho lo protagoniza un equipo que ya no es equipo, sino una apatía uniformada, un remedo gris de antiguas grandezas, un bostezo de cuatro esquinas, una desgana universal.

Salvando las individualidades que todos conocemos (el consistente Carrara de anoche, por ejemplo), Cardenales, en general, produce hoy en día un profundo dolor en el alma beisbolera de quienes adoramos su divisa. Seguiremos adorándola, por supuesto, pero debemos exigir (y exigirnos) una verdadera recuperación. No importa que sea lenta. Estamos habituados. Lo necesario es que sea firme y entusiasta.

(A Lázaro Alvarez, Juan Carlos Méndez Guédez, Turco Najul, Rafael Cadenas, Martín Castillo, Eckar Raydán y Eduardo Machado. También a Carlos Miguel Castillo, in memoriam, y a Giovanni Carrara, en la foto, por su pitcheo de anoche).

Wednesday, January 03, 2007

Ariadna, amada mía





03-01-06: Disfruto de las vacaciones. Me quedo en la casa y leo durante todo el día. Ya concluí la novela de Broch y retorné de inmediato a Pavese. Dentro del planeta Pavese un libro me lleva a otro y a otro y a otro...

Buscando a Pavese en el Turín de Frédéric Pajak (La inmensa soledad, Editorial Síntesis, Madrid, 2000) trato de pasarle por encima a Nietzsche (el otro protagonista del libro), pero no lo consigo. Y me topo con la famosa carta que un 3 de enero (como hoy), fuera ya de toda cordura, le escribió a Cósima Wagner, desde su cielo dionísiaco:

"A la princesa Ariadna, mi bien amada.

Es un prejuicio que yo sea un hombre. Pero ya he vivido en otras ocasiones entre los hombres y conozco cuanto puedan sentir los hombres, desde lo más bajo a lo más elevado. He sido Buda en medio de los hindúes, Dionisos en Grecia -Alejandro y César son mis encarnaciones, así como el poeta Shakespeare, Lord Bacon... Finalmente he sido también Voltaire y Napoleón, y tal vez Richard Wagner... Pero ahora llego como el Dionisos vencedor que va a transformar la tierra en una fiesta... No porque disponga de mucho tiempo... Los cielos se alegran de que yo esté aquí... También he sido colgado de la cruz".

Leída la carta ya sabía que no haberle pasado por encima a Nietzsche era continuar, de alguna manera, dentro del laberinto de Pavese. En mi lectura de la carta a Cósima seguía presente el más lúcido de los escritores italianos del siglo XX. Mejor dicho, estaban presentes sus Diálogos con Leucó. Recordé de inmediato La viña, diálogo en el que Leucótea le habla a Ariadna de un dios nuevo, del más joven de todos los dioses. "Le llaman Dioniso y le gustas", le agrega Leucó a la bella abandonada.

Busco el diálogo y lo leo de nuevo. Ahora repito sus palabras finales, como quien se las recita a sí mismo:

"Quien te espera es un dios nocturno. No temas".

Tuesday, January 02, 2007

Las puertas literarias de Jano


Dante, Cino de Pistoia y Petrarca

01-02-07:

Enero: puertas que se abren de par en par, destinos que se anuncian.

Me asomo al balcón y veo el cielo todavía algo nublado. Oigo pájaros. La mañana de enero se aclimata en esos verdes que fija la mirada. Abro una ventana y sopla el viento sobre mi cara. La rama de un árbol se enciende. Sigo oyendo pájaros y respiro la paz hermosa del paisaje.

Lecturas:

El excelente y breve relato con el cual Juan José Saer inicia su libro Lugar;

las bellísimas primeras páginas de El maleficio, novela póstuma de Hermann Broch.

Y por último, poemas de los poetas del dolce stil novo. Me detengo en un verso de Cino da Pistoia:

Dolente vo, pascendomi sospiri

(“Doliente voy, pastándome suspiros”, en la traducción de Carlos Alvar).

Saturday, December 30, 2006

Saludos a la Cruz del Sur



Mis recuerdos están ahora en Caballito.
Camino por Pedro Goyena
y disfruto nuevamente de sus árboles.

Por ese recuerdo, van estos versos de Rubén Darío:

VERSOS DE AÑO NUEVO

En estos versos de año nuevo
a mis gentiles argentinos
mis viejos cariños renuevo.
¡Que Dios les dore sus destinos!

(...)

“¡Juventud! ¡divino tesoro!...”
canta a veces mi lengua grata
cuando en ciertas tardes de oro
pienso en el Río de la Plata!

RUBEN DARIO

¡Feliz 2007 a todos!

Thursday, December 28, 2006

Tres libros de poesía y dos musas de Bouguereau


Tengo aún el grato recuerdo de tres libros de poemas que leí ayer: uno de Leonardo Ruiz Tirado (Fragmentos del libro del poeta perdido), otro de Caballero Bonald (Manual de infractores) y La certeza de Eloy Sánchez Rosillo.

Con el de Leonardo se trató, en verdad, de una relectura, una de esas relecturas que te permiten apreciar cosas que no viste antes. Creo que esta vez el libro del gordo me llegó al alma. Es, sin duda, un excelente libro. Concluye con un poema que es un juego, que es un viaje por la palabra y por su vida, por su vida que es la poesía. Por cierto, el “libro perdido” al que alude Leonardo en la presentación lo tengo actualmente yo. Alguna vez estuvo en el CONAC y no sé por qué razón pasó a las manos de José Luis Ochoa. Después de pedírselo muchas veces, hace poco más de un mes el maestro Ochoa me lo entregó. Todavía no le he dicho a Leonardo que si bien el poeta sigue “perdido” (como debe ser), el libro ya apareció.
(...)

Como siempre, la poesía de Caballero Bonald me atrapó. Tiene un talento descomunal para la precisión no previsible, para el adjetivo inusitado, para la aclimatación poética de algunos vocablos aparentemente extraños a la lírica (“necios contiguos”, “espejo judicial”, “aguas insurrectas”, “oficio pasional de clandestino”, “tramita este poema”). Caballero Bonald tiene ya ochenta años y sigue siendo un hedonista, un gran poeta y un libertino. Lo recuerdo una noche de diciembre del 2001 en un bar de Madrid, frente a la plaza de Santa Ana. Quise acercármele, pero no lo hice. Siempre me arrepiento de mi timidez en esas ocasiones. Yo estaba con Méndez Guédez bebiendo vino en ese bar, después de un recorrido vespertino con Cuchi y Martín. El recorrido había consistido en un tour por los topónimos madrileños de Sabina y necesitábamos rioja para recuperarnos. Creo que Juan Carlos me instó en algún momento a abordar al poeta pero yo me hice el loco. Leyendo ahora su formidable Manuel de infractores ratifico cuanto dije en un breve poema que le dediqué en los ochenta...

Con Eloy Sánchez Rosillo no hay nunca decepción. Es una voz eterna: la de un hombre que respira poesía y mira poesía por todas partes. Me gustó muchísimo su retorno a Murcia, en tren, desde Madrid. Está en el poema Un regreso. El poeta ve desde la ventana del Talgo “las metafísicas llanuras de la Mancha” y siente que la tarde es hermosa y que está feliz por ella y por los versos que ese viaje y esa tarde le acaban de dictar.

(Entrada del 19-11-06. Diario de FCC. La imagen de Bouguereau se la debemos a Google)

Tuesday, December 26, 2006

El poeta ante una agenda del próximo año




Debo a la vieja antología Las voces y los ecos (de José Luis García Martín) el descubrimiento de la espléndida poesía de Eloy Sánchez Rosillo. Casi de inmediato me fue, además de grata, utilísima. En enero del 85 (o del 86) participé en un congreso sobre derechos intelectuales siendo mi tema la protección autoral en las artes plásticas. Ya para entonces había decidido relacionarlo todo con la poesía y, desde luego, no iba esa vez a desperdiciar las provocativas hojas de ese rábano jurídico y dejar de escribir en ellas versos de poemas que me gustasen mucho y que pudieran, desde luego, venir a cuento. Así, para ilustrar la naturaleza indómita del arte, leí con deleite supremo el insuperable poema de Eloy Sánchez Rosillo "La familia de Carlos IV". Comprobé ese día que hacerse acompañar de un buen poeta ayuda bastante a cubrir nuestras carencias intelectuales o científicas...

Esta vez, para salir del trance de elaborar un post acerca del nuevo año, Sánchez Rosillo vuelve en mi ayuda. Hace mes y medio me traje de Madrid su más reciente libro, La certeza. Lo he leído casi a diario. Me gustó tanto como La vida. La palabra de Sánchez Rosillo es entrañable y serena. No digo más y copio un poema:

AGENDA

Ahora que está acabándose diciembre,
alguien me regaló una agenda exhaustiva
del año que ya llega; una de esas agendas
que sin titubear y con todo detalle
presentan el futuro inconsistente.
Vemos los meses y los días que aún no han sido,
los números en rojo de domingos y fiestas,
el santoral, las fases de la luna,
solsticios y equinoccios,
cuándo empieza el influjo o se termina
de cada signo zodiacal...
Hojeo
al azar algunas páginas.
Me fijo, por ejemplo, en la que muestra
el 14 de junio o en la que trae los datos
del 9 de noviembre. Para mí
son días insondables,
que ni siquiera a imaginar alcanzo.
Intensamente pienso en ellos. Pero no
me es posible ver nada. Tal vez oigo
sonidos o ruidos confusos. ¿Son alegres?
¿Son terribles quizá? No sé. Y no quiero
saberlo. Me he acercado
al brocal de esos días, me he asomado a su abismo.
Y al fin cierro la agenda y con rápido impulso
la arrojo al enigmático fondo oscuro del tiempo.

Eloy Sánchez Rosillo
(La certeza)

Sunday, December 24, 2006

Feliz navidad y la cena de esta noche

Goya. Pavo muerto
Cuchi está preparando el pavo de esta noche. Yo leo a Octavio Paz y me voy imaginando la ceremonia familiar, mientras escribo este mensaje. Martín ya tiene dispuesta la hora en que sonará el Mesías y Luisana el momento en que habremos de hacer la entrega ritual de los regalos. Esta vez somos los mismos cuatro, y María Antonia y Lope y también Monchi y Jessica. Y es el tiempo que encarna de nuevo en la alegría casera.
Leo a Octavio Paz, mientras tanto, y copio unos versos suyos para todos los lectores de esta Isla, comensales de esta cena:
Saber partir el pan y repartirlo,
el pan de una verdad común a todos,
verdad de pan que a todos nos sustenta,
por cuya levadura soy un hombre,
un semejante entre mis semejantes.

Saturday, December 16, 2006

Golpe certero














Anoche, la puntilla. La esperábamos algunos.

Otros dirán "palo a la lámpara".


Lo cierto es que hacía falta ese certero golpe de timón.


Las cosas en su sitio.

El pueblo donde debía estar desde hace tiempo

y las tristes burocracias del partido a ducharse.


Socialismo e higiene.

¡Olé!

¡Orejas y rabo para el matador!

Tuesday, December 05, 2006

Gamoneda en la carretera


Foto Hugo Rodríguez

En la carretera del norte

Por la carretera del norte
hay luz sobre los cuestos.
Ana, Amelia,
venid conmigo a recibir la luz.

En mi mano izquierda tengo la mano de Amelia
y en la derecha la de Ana.
Los tres sentimos nuestra vida y la luz.
Los tres sentimos nuestras manos y la luz.
Los tres sentimos la luz, el silencio y las manos.

Hubo un día que anduve por la tierra sin nadie.
Aún caía el sol sobre el cuesto amarillo
pero la soledad era más fuerte que la luz.

Aunque haya sol sobre la tierra, amigos,
no vayáis nunca solos a la carretera del norte.

Antonio Gamoneda (Blues castellano).

Saturday, December 02, 2006

Gamoneda


Antonio Gamoneda

01-12-06: Leí en el aeropuerto de Quito que Gamoneda ganó el Cervantes. Me gusta bastante esa escogencia. Al igual que a Pitol (el anterior Premio Cervantes), a este interesante poeta español los reconocimientos le llegan después de haber disfrutado de un largo, merecido y silencioso prestigio entre “la inmensa minoría”.

Esta noche escucharé en su honor a Bela Bartok y leeré las páginas prodigiosas de su libro Blues castellano. Allí está ese bellísimo poema de la carretera del norte donde el poeta va acompañado de Amelia y de Ana y siente la luz, el silencio y las manos.

Voy a llamar a Lázaro Alvarez para compartir la lectura. Sé que le gusta mucho Gamoneda.

Tuesday, November 21, 2006

Ciudad sitiada


Gonzalo Ramírez Quintero en La Habana

La ciudad sigue sitiada, pero tiene ya una voz que le sostiene el alma y la subleva.

El mismo día del aluvión civil, la poesía se hizo cargo y comenzó su lento trabajo de testigo de excepción, de actor secreto, de insobornable persistencia.

Una de esas voces nos vuelve ahora a conmover. Es una voz genuina de duelo. Es una voz profunda de adhesión.

Tiene un nombre: Gonzalo Ramírez Quintero.

Su libro “Ciudad sitiada” (Fondo Editorial del Estado Falcón, Ediciones Libros Blancos, Incudef, Coro, Venezuela, 2006) no sólo es un diálogo interminable con los caídos de febrero, sino la plegaria necesaria, la memoria insurrecta que no cesa.

Abro la página 29 para escribir mi nombre, como suelo hacerlo en todos los libros que me gustan mucho y me encuentro con este poema que es una confesión de amor a la ciudad y a la vez, un cálido homenaje al chileno Enrique Lihn:

XI

Nunca he salido de la siniestra sitiada Caracas
he querido imaginar otras calles
pero es ya demasiado tarde para que la memoria
prepare una nueva sorpresa
Nunca he podido imaginar la vida
sino en esta ciudad sitiada donde todavía
el tiempo puede detenerse en el murmullo
en el acorde tierno del cristofué
Nunca he podido olvidar que el héroe
la proclamaba altivamente
como el sitio donde debía estar su corazón
Nunca podré encontrar otra ciudad
a la cual pueda decir que pertenezco

Porque escribo poesía yo también estoy vivo.

¿Cuántos han muerto por nosotros, poetas afligidos, para que escribamos y sigamos vivos? No lo sé. Son universalmente incontables. Pero acá está la palabra que de algún modo nos redime y nos alienta.

Gracias, Gonzalo, por tu primer libro, por tu fidelidad, por tu poesía.

Wednesday, November 15, 2006

Elisa, vida mía


El Toledo de Garcilaso

Vi la historia de amor contada por la ninfa en su tejido.

y recordé los versos hermosísimos, que a ella remiten.

Caminé por las calles del poeta, el más admirado de Cervantes,
el autor de la música verbal más fina y delicada de su tiempo y de otros tiempos
que ahora le son lejanos y esquivos.

Escribí en una libreta la comprobación de que el Tajo sigue bañando
“la más felice tierra de la España”.

Recordé las mañanas dedicadas en el bachillerato a la lectura de las églogas.

Pensé en la vida del autor,
en cuya alma está escrito para siempre el gesto de Isabel,
también llamada Elisa,
y dije para mí:

Elisa vida mia.

Eso fue todo.

Thursday, November 09, 2006

Gimferrer

Leo Interludio Azul de Pere Gimferrer.

Me gusta y tengo repentinos deseos de escribir algo semejante.

Me encuentro con Celso Emilio Ferreiro un día del 73 en su casa.

Thursday, November 02, 2006

Un poema sobre el cuerpo y la carne


Alejandro Oliveros

En su libro Poemas del cuerpo y otros, encuentro un poema maravilloso sobre el cuerpo y la carne. Lo copio casi todo:

El cuerpo puede ser tanto la carne
como lo que no es. El espacio que llena
y mantiene. La imagen que permanece
en la memoria, con sus traiciones.

Isidoro de Sevilla habla de presencia,
de lo que está antes de los sentidos
y lo sentido. Un cuerpo es, también
lo que no hemos imaginado. Lo que no

conocemos. Ni en el sueño ni en la visión
privilegiada. Salimos a la vida
en pos de ese cuerpo que es sólo reflejo.
Y nos entregamos, como Narciso, a lo que vemos

en la superficie del espejo. Ojos verdes
o castaños que nos miran desde el anhelo.
(...)

No siempre el cuerpo es carne, sigue Isidoro,
pero la carne siempre es cuerpo. Es
lo que recorro con las manos. La carne
amada y temblorosa, su lisura y honduras.

No es posible el cuerpo sin esta duración
turgente. El aire de sus ojos, el fuego
de sus párpados, las tierras de su vientre
y las líquidas vocales de sus labios.

Alejandro Oliveros (Venezuela)

Sunday, October 15, 2006

Cruzo un desierto y su secreta desolación...


El Bosco. Las tentaciones de San Antonio


Los dos primeros versos del primer poema
del primer libro de José Angel Valente
sellaron, indelebles, su destino poético:

Cruzo un desierto y su secreta
desolación sin nombre.

Desde el lugar del silencio hacia el silencio

discurrió su palabra.

Ella es el puente entre la inefable luz

y la noche,

sediciosa siempre.

Saturday, October 14, 2006

Ya nadie me llevará al sur


Víctor Erice

Como lastimosamente la producción muchas veces va por un lado y el director por otro, Querejeta paró el rodaje cuando todavía a Víctor Erice le faltaba contar el desenlace. Ya han pasado 23 años y la cosa quedó así. Melancólicos, podríamos decir con Cesare Pavese que ya nadie nos llevará al sur, pero nos queda el consuelo de que El Sur es una singular obra maestra inacabada.

Sunday, October 08, 2006

Gene Tierney en dos películas


G.T.


Me enamoré de ella un día,

pero le tuve miedo y abordé

un súbito y desconocido globo.


Pasaron los años

y una tarde ella miró hacia arriba

y fue la imprevista enamorada,

la plena ocupante de mi casa perdida.

Entonces, todos desearon su muerte

como único final de la película.


Ella y yo somos ahora el señor y la señora Muir.